En la biografía canónica de Francisco Franco, frente a la visión del dictador como figura providencial, Paul Preston presentó un retrato completísimo, riguroso y apasionante del hombre que durante casi cuarenta años rigió el destino de España.
Franco muestra al militar ambicioso e implacable; al admirador de Hitler y de Mussolini; al dirigente político cada vez más pagado de su propio papel pero incapaz de comprender la complejidad del Estado y la economía modernos. Queda el hombre visceralmente conservador, tan cauto como insaciable, hábil en el manejo de las personas y de los contrapesos del poder.
Un libro imprescindible, ahora en una brillante edición gráfica a cargo de José Pablo García (que ya trabajó con Preston en la adaptación de La muerte de Guernica y La guerra civil española), para quien quiera comprender la historia reciente de España, así como a uno de los personajes centrales de la misma.
En Free City, Ricardo Manuel Rojas nos presenta una audaz propuesta para replantear las bases de la organización social y política en busca de mayor libertad individual y prosperidad económica. Este libro explora las posibilidades de crear regiones autónomas donde los individuos puedan elegir las reglas bajo las cuales desean vivir, desafiando el monopolio estatal sobre la soberanía, la legalidad y la tributación. A través de un análisis que combina filosofía política, historia y economía, Rojas examina experiencias históricas como las charter cities y modelos contemporáneos como las ZEDE de Honduras. Además, el autor propone unmarco para establecer free cities como un experimento ráctico de organización social basada en acuerdos voluntarios, con autonomía jurídica y reglas consensuadas.
En Free Play, Stephen Nachmanovitch propone una meditación magistral sobre cómo la improvisación se puede aplicar no solo al arte sino también a la vida y sobre cómo, al hacerlo, desbloquearemos nuestra creatividad.
«¿Cómo se aprende a improvisar? ¿O, en todo caso, cómo se aprende cualquier arte? ¿O cualquier cosa? Es una contradicción, un oxímoron. Ve y dile a alguien: “¡Sé espontáneo!”. O trata de que alguien te lo diga. Nos sometemos a maestros de música, de baile o de talleres literarios que pueden criticar o sugerir, pero lo que realmente nos piden es que “seamos espontáneos”, que “seamos creativos”. Y eso, por supuesto, es más fácil decirlo que hacerlo. ¿Cómo se aprende a improvisar? La única respuesta es otra pregunta: ¿Qué nos lo impide? La creación espontánea surge de lo más profundo de nuestro ser. Lo que tenemos que expresar ya está en nosotros, somos nosotros, de manera que la creatividad no es una cuestión de encontrar el material, sino de desbloquear los obstáculos para que fluya naturalmente.