Jane nace en la rectoría de Steventon en una familia devota a los libros y al conocimiento. Rodeada de hermanos con los que comparte lecturas en voz alta y representaciones de teatro, Jane destaca por su ingenio y su pensamiento libre, y encuentra en la escritura un espacio de reflexión, pertimento y, finalmente, reconocimiento.
Con su inteligente mirada y su prosa fluida, Cristina Oñoro nos redescubre en estas páginas a esta autora emblemática desde una perspectiva feminista, que cuestiona la supuesta conformidad de sus obras y valora su intelecto y su manejo de la ironía y la crítica social. Entretejido con su texto el trazo inconfundible de Ana Jarén nos devuelve a una Jane como nunca la habíamos visto.
Me gustaría hacerles una petición a mis lectores: por favor, disfrutad aprendiendo sobre los lugares que aparecen en este libro, pero, por favor, nunca, jamás de los jamases, vayáis a visitarlos.» En Japón perdido, Alex Kerr documentaba el declive del Japón que había conocido en su infancia, cuando su padre, un oficial de la Marina estadounidense, trasladó a toda su familia al país. Con el paso de los años, la fascinación de Kerr por Japón no dejó de crecer, y se fue implicando en varios aspectos de la cultura nipona, como la restauración de casas rurales y el fomento de las artes, la gastronomía y la arquitectura. Toda esta experiencia y conocimiento se recoge en las páginas de Japón oculto, donde Kerr relata los viajes que hizo entre 2017 y 2019 a lugares remotos en los que todavía se pueden observar restos de aquel país que vio de niño, pueblos sin apenas habitantes, templos olvidados y costas acechadas por la especulación urbanística. Publicado originalmente en japonés en 2020, en Japón oculto Alex Kerr nos brinda la oportunidad de acompañarle en sus viajes, mientras nos insta a plantearnos qué ciudades, pueblos y países queremos conocer y qué tipo de turistas queremos ser.
Para un occidental, Japón es la gran experiencia posible del «otro». Pocos países se muestran tan alejados culturalmente. Pero esa máxima sensación de otredad no deriva de sus diferencias: las hay, muchas, enormes, pero no mayores que respecto a otras culturas. En Japón vemos gente vestida como nosotros, que oye la misma música o ve nuestras mismas películas; con apartamentos llenos de cosas parecidas a las nuestras, inmersos ambos en los mismos artilugios tecnológicos que nos caracterizan y gobiernan. Es su manera completamente propia de entender el mundo los que los hace tan distintos. Nos miramos con curiosidad recíproca mientras nos preguntamos si el futuro y nuestra relación con la realidad no será la imagen que ya nos devuelve el espejo de su cultura. Tras vivir varios años en Japón, José Antonio de Ory revela en estas páginas su deslumbramiento por este complejo y lejano país. Nada escapa a su ojo atento inmerso en una sociedad insular y rodeada de otras culturas milenarias, que ha fraguado sus peculiaridades a lo largo de siglos en un relativo aislamiento.