Las ciencias y la revolución tecnológica ofrecen emancipación a las necesidades humanas. La filosofía apuesta por un proyecto de sentido basado en la razón. La religión promete trascendencia y salvación, no solo para el más allá de la muerte, sino para el más acá de la vida. Son tres proyectos distintos, pero que nunca se han dado aislados. Sus dinámicas interaccionan y se apoyan al mismo tiempo que se critican y buscan imponerse.
Cada una de estas tres propuestas ha fracasado y ha bloqueado al ser humano. La crítica a la religión es tan vieja como la filosofía, y la ciencia moderna la ha sustentado. Pero hoy es la creencia religiosa la que puede interpelar a la increencia avisando de las trampas en las que caen ciencia y filosofía y contribuyendo a sus ofertas de emancipación y sentido.
Historia intelectual de la humanidad
Es difícil calificar un libro que nos ofrece nada menos que el patrimonio intelectual de la humanidad. No se encontrará en sus páginas la majestad de los reyes, o el fragor de las batallas, sino la belleza de las intuiciones, las ideas y las invenciones que, desde la noche de los tiempos ha desarrollado el hombre para mejorar su condición y su vida.
Mientras lidiamos con la inseguridad y la incertidumbre propias de la modernidad líquida, Bauman sostiene que nuestras identidades —sociopolíticas, culturales, profesionales, religiosas o sexuales— también están en un proceso de transformación constante y, hoy, son más frágiles que nunca: vivimos en una época de cambios rápidos y vínculos desechables —ya sea un coche, una prenda o incluso una pareja—, y como resultado, nuestras formas de ser se vuelven transitorias y difíciles de definir.
La identidad —una noción, por naturaleza, ambigua y escurridiza— se ha convertido en una clave para comprender la transformación de la vida social y la experiencia personal en nuestra época líquida. En este breve ensayo, Bauman profundiza con claridad en el análisis de este fenómeno.