Este libro reúne una pluralidad de voces –tanto israelíes como palestinas y de otras nacionalidades– que analizan de modo crítico el pasado, el presente y el futuro del proceso de paz. Concebido sin apriorismos de parte, su única premisa es que el diálogo y la palabra son los únicos medios verdaderamente fructíferos para resolver este terrible conflicto.
La obra está estructurada en dos secciones. La primera está dedicada a los antecedentes históricos, en especial a partir de los Acuerdos de Oslo, de la sobrecogedora situación actual. La segunda recoge diferentes propuestas para avanzar en el proceso de paz, a día de hoy quebrado, así como sus variados matices y límites.
Este volumen surge en el medio universitario, alcanzado también por un clima de polarización que se ha vuelto transversal y omnipresente. Sin embargo, tiene la confesa aspiración de que la universidad pueda convertirse en un espacio propicio para el diálogo riguroso, en el que distintas perspectivas puedan confrontarse y debatirse bajo el mismo techo, siempre desde el supuesto de la tolerancia y el respeto recíprocos.
Desde la creación del Estado de Israel hasta la ofensiva contra Gaza tras los atentados del 7 de octubre, este volumen recorre ocho décadas de violencia, tensiones y promesas incumplidas.
Un análisis claro, riguroso y accesible, con mapas, infografías, cronologías y documentos históricos, pensado para quienes buscan comprender, de forma ágil, pero con profundidad, la crisis israelopalestina y su impacto en la geopolítica mundial.
La derecha ha conseguido que el término wokese asocie peyorativamente al comportamiento y las políticas de la izquierda global hasta el punto de desdibujar sus límites y volverlos casi sinónimos, algo que, según advierte Susan Neiman, no solo es incorrecto sino también muy peligroso.
Este ensayo rastrea magistralmente las raíces intelectuales de lo woke y muestra no solo que sus ideas están basadas en falsas asunciones sobre pensadores como Foucault o Schmitt, sino que además entran en conflicto con los posicionamientos capitales en los que se ha basado la izquierda en los últimos siglos: un compromiso con el universalismo, la firme distinción entre justicia y poder y la confianza en el progreso. Si no toma ahora la firme decisión de volver su mirada hacia estos valores, la izquierda seguirá socavando su esencia y sus objetivos, y derivando inexorablemente hacia la derecha. A largo plazo, corre el riesgo de convertirse en aquello contra lo que ha luchado siempre.