Frente al abuso de lo actual sobre lo posible, se hace necesario mantener espacios de indisposición, reservas que tienen que ver con la intimidad, con lugares y pensamientos privativos, refractarios, por tanto, a la ideología comunicacional de la transparencia. Pero dichos espacios no solo han de ser cultivados, sino que brotan espontáneamente de las estrategias que pretenden aniquilarlos. Frente al mundo perfecto de lo digital, siempre habrá un afuera inasequible, una insurgencia azarosa incontrolable, un ámbito indisponible.
Una flor o una puesta de sol perfectas, repletas de color, Bob Marley y Marilyn Monroe, la naturaleza salvaje o un festival urbano, tu canción favorita, tus zapatos favoritos: las personas encontramos belleza en todos lados, aunque el concepto de belleza está asociado a muchos problemas y jerarquías sociales. Es difícil, y quizás inútil, descifrar qué es. Pero Crispin Sartwell argumenta en esta inmersión rápida que las reflexiones clásicas de alrededor del mundo sobre la naturaleza de la belleza pueden mejorar nuestro placer, abriéndonos al mundo y a las demás personas.
La naturaleza optimiza sus formas para alcanzar una eficiencia biológica mayor, que va acompañada de una marcada tendencia evolutiva hacia lo bello y la extinción de lo inarmónico.
Es recurrente la presencia de la Proporción Áurea en elementos tan diversos como el sistema solar, el desarrollo embrionario, la evolución del cráneo humano o la trayectoria de caza de los halcones. La naturaleza optimiza sus formas para alcanzar una eficiencia biológica mayor, que va acompañada de una marcada tendencia evolutiva hacia lo bello y la extinción de lo inarmónico.
Son ejemplos de planteamientos y estrategias que, aprovechando esta proporción, conectan mediante diferentes algoritmos ámbitos como el color y la música. La traducción de estos algoritmos los colores de la naturaleza (flores, conchas, mariposas o minerales) en notas musicales permite la contemplación de estas formas naturales en una experiencia audiovisual única.