El sistema institucional de Estados Unidos, uno de los más admirados del mundo, lleva tiempo dando señales de mal funcionamiento. Las hostilidades políticas tuvieron como resultado la presidencia de Donald Trump y la irrupción de una turba tan pintoresca como peligrosa en el Capitolio durante el intento de golpe de Estado del 6 de enero de 2021. Sin embargo, los problemas se acumulaban desde hacía décadas y continúan después, como observa en este lúcido ensayo Josep Colomer, el politólogo español de mayor prestigio internacional. El diseño institucional de la potencia norteamericana, basado en la separación de poderes entre el Congreso y la Presidencia con solo dos partidos, crea incentivos perversos para el antagonismo y el surgimiento de encarnizadas rivalidades políticas y territoriales. Solo frente a un enemigo exterior que se aparezca como una amenaza existencial, como ocurrió durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría, se contienen las fracturas internas y se apartan los temas conflictivos que las instituciones no pueden resolver con éxito y de forma duradera. Trascendiendo las anécdotas más o menos coloridas, La polarización política en Estados Unidos es un análisis brillante y desapasionado de las raíces de la mayor paradoja de las democracias occidentales: el deterioro de la eficacia de los gobernantes genera una creciente crispación de la escena política.
El tiempo en que vivimos a menudo se vuelve aburrido, a veces oscuro. Ocurre cuando perdemos de vista lo que es realmente importante. La práctica del cuidado es fundamental para la vida: cuidado de uno mismo, de los demás, de las instituciones, de la naturaleza. Sin cuidado, no puede haber buena vida para el ser humano. Pero en una cultura neoliberal, no se presta la debida atención al cuidado. Cuando las actividades esenciales del cuidado ―las que proporcionan lo que alimenta la vida, las que reparan situaciones difíciles, las que construyen mundos― no reciben el debido reconocimiento, la política se marchita, pierde su capacidad de promover una vida plenamente humana. Es hora de que la política se repiense a sí misma para convertirse en una política del cuidado.
Barbara W. Tuchman dirige su mirada al nacimiento de los Estados Unidos a través de un gesto simbólico y decisivo: la primera salva de honor que una potencia extranjera dedicó a la bandera estadounidense. El episodio, ocurrido en 1776 en la isla caribeña de San Eustaquio, sirve como punto de partida para una narración brillante y rigurosa de la Guerra de Independencia.
Lejos de un enfoque puramente nacional, Tuchman sitúa este conflicto dentro de un marco mucho más amplio que implica a Inglaterra, Francia y Países Bajos, demostrando cómo la ayuda política, económica y naval de algunas de estas potencias resultó esencial para el triunfo de las colonias rebeldes. Además, la autora traza un retrato memorable de George Washington y reconstruye con gran maestría narrativa la campaña decisiva de Yorktown.
La primera salva es un relato vibrante sobre el nacimiento de una nación y una obra imprescindible para entender la geopolítica del siglo XVIII.
«La publicación de este libro es una oportunidad para ofrecer una salva de veintiún cañonazos. Así que, por la sabiduría dispensada y el placer recibido, ¡disparen!» —Time