En los márgenes de los folios de los manuscritos medievales los artistas daban rienda suelta a sus fantasías e imaginación, liberándose de las normas iconográficas imperantes para las miniaturas centrales. En este espacio de libertad se sitúan los textos aquí reunidos; por eso el libro se titula Marginalia. Escritos desde 2012 hasta la actualidad, algunos inéditos y otros por encargo para periódicos, revistas, o conferencias, sus temas son los habituales en mis libros de estudio (literatura, mística, arte) aunque tratados de modo diverso, junto a otros que se refieren a lecturas, experiencias, recuerdos, o situaciones vitales. Trabajo y vida se encuentran así imbricados, pues la intención que los orienta no es otra que la comprensión. Son reflexiones acerca de un verso, una escena fílmica, un acontecimiento, a la espera siempre de que la escritura desvele su significado. Se trata así de un conjunto de textos heterogéneos que el azar ha hecho que se encuentren, con la aspiración de que formen una unidad.
María Antonieta de Austria, reina de Francia y consorte de Luis XVI, ha pasado a la historia como una monarca derrochadora, manipuladora, superficial e insensible a los sufrimientos de su pueblo. De hecho, en la construcción de su figura siempre suele recurrirse a la anécdota en la que, ante la falta generalizada de pan en París, la reina respondió "que coman pasteles", un desplante que habría servido por sí solo para justificar cualquier revuelta social en una época convulsa, construida sobre la desigualdad. Sin embargo, ¿cuánto hay de cierto en este cruel retrato de la última reina de Francia? ¿Fue María Antonieta la víctima de una campaña de desprestigio a cargo de los panfletistas de la Revolución?
«Ha sido difícil y a la vez muy hermoso meterme en la piel de María de Magdala, una mujer a la que siempre he admirado y respetado.
Ella fue testigo de la resurrección del Señor y encargada por Él de comunicárselo a los demás. En esta novela la he imaginado como una mujer fuerte, inteligente y valiente que deseaba ser protagonista de su propia existencia en una sociedad en la que las mujeres no significaban nada. Tras el encuentro con Jesús, el amor de su vida, todo su interior se trastocó y de su horizonte existencial desaparecieron las sombras.
Somos muchas las mujeres que hoy, en pleno siglo xxi, la consideramos un modelo a seguir».
María Teresa Álvarez