Invitado a exponer sus piezas de cerámica en el museo Nissim de Camondo, Edmund de Waal disfrutó del inesperado privilegio de adentrarse en uno de los palacetes más lujosos de París, antigua propiedad de una influyente familia sefardí. Construido por deseo del filántropo y coleccionista de arte Moïse de Camondo en 1912, el edificio acoge desde entonces una extraordinaria colección de arte francés del siglo XVIII. Sin embargo, como ocurrió a los antepasados de De Waal, los Ephrussi, también los Camondo se convirtieron pronto en blanco del antisemitismo. El infausto destino de este ilustre linaje sobrecogió a De Waal, que comenzó a escribir las cartas reunidas en este libro para rendir homenaje al recuerdo de una familia perdida y «contrarrestar el silencio del desdén». El resultado es una conmovedora y personalísima reflexión sobre el precio de la asimilación, la melancolía, los vínculos familiares, el arte, las vicisitudes de la historia y el valor de la memoria.
Séneca fue una personalidad de muchas facetas que abordó con relativo éxito y comprobado entusiasmo: político, gran propietario, hombre de negocios, practicante y difusor de la filosofía, orador, poeta. Su compleja personalidad se nos ap...
El clásico atemporal sobre “las últimas novedades del infierno y las irrebatibles respuestas del cielo”. Esta obra maestra de sátira de C. S. Lewis ha entretenido e iluminado a generaciones con su retrato irónico y profundo de la vida humana, contado desde la perspectiva de Escrutopo, un demonio de alto rango al servicio de “nuestro padre de las profundidades”. Con ingenio, humor y aguda visión espiritual, Lewis nos comparte las cartas entre este diablo experimentado y su sobrino Orugario, un demonio principiante encargado de asegurar la perdición de un joven común.
Dedicado a su amigo y colega J. R. R. Tolkien, este clásico atemporal revela las estrategias sutiles de la tentación y nos anima a perseverar en la fe. Cartas del diablo a su sobrino sigue siendo una lectura esencial para todo creyente que desee comprender mejor el conflicto espiritual que enfrentamos día a día.