controvertidos de la historiografía española: la negación del pasado musulmán, las consecuencias de la expulsión de judíos y moriscos de nuestro país, la imposición de una ortodoxia religiosa de tintes retrógrados, las dificultades que la tolerancia ha tenido para prosperar en España, el escaso arraigo de un autentico liberalismo y la sempiterna persecución del disidente en aras de una uniformidad impuesta casi siempre por la fuerza. Todo ello sirve para establecer un esclarecedor diagnóstico de la compleja realidad social y política del país en el momento presente.
En República mortal, el premiado historiador Edward J. Watts presenta una nueva historia de la caída de la República de Roma que explica por qué los ciudadanos romanos cambiaron la libertad por la dictadura. Durante siglos, al tiempo que Roma se convertía en la principal potencia militar y política del Mediterráneo, sus instituciones de gobierno, reglas parlamentarias y tradiciones políticas lograron fomentar la negociación y el compromiso. Sin embargo, a partir del año 130 a.C., dirigentes romanos como Sila, Pompeyo, Marco Antonio o Julio César empezaron a usar cada vez más las instituciones para buscar el lucro individual y obstaculizar a sus rivales, hasta que los enfrentamientos entre los políticos dieron paso a la violencia política en las calles. El terreno estaba abonado para unas guerras civiles destructivas y, al final, el reinado imperial de Augusto. Por encima de todo, la República romana enseña a los ciudadanos de nuestros días los peligros de consentir la obstrucción política y coquetear con la violencia. La historia de Roma demuestra con claridad que, cuando los ciudadanos miran hacia otro lado para no ver que sus dirigentes tienen comportamientos corrosivos, su república está en peligro de muerte.
Es cada vez más frecuente que las grandes visiones del mundo dominantes a lo largo de la Modernidad se vean completamente descalificadas con el argumento de que todos los intentos por materializar sus ideales se han saldado con inequívocos fracasos. La primera que recibió este reproche fue la que se suele calificar como la izquierda de la Ilustración, directamente cuestionada por el hundimiento de la forma política más importante que adoptó en el siglo XX, el en su momento denominado socialismo real. Al fracaso representado por la caída del Muro no han dejado de sucederle otros, a su vez de diverso signo (guerras, contrarrevoluciones, violaciones de los derechos humanos, desastres ecológicos, crisis económicas ), pero teñidos de parecida negatividad desde el punto de vista de la emancipación.