Lúcido, original y provocador, ¿Quién controla el futuro? es una lectura necesaria para todos los que vivimos en un mundo parcialmente digital.
Jaron Lanier, uno de los pensadores más influyentes de la actualidad, es autor de la obra fundamental sobre internet Contra el rebaño digital y padre de la realidad virtual. Desde hace décadas, Lanier ha aprovechado su experiencia para reflexionar acerca de cómo la tecnología transforma nuestra sociedad y nuestra cultura.
¿Quién controla el futuro? es la perspectiva de un pensador visionario sobre la cuestión económica y social más importante de la actualidad: la perniciosa concentración de dinero y poder en las redes digitales. Lanier piensa que el auge de las redes digitales ha conducido nuestras economías a la recesión y ha diezmado las clases medias. A medida que la tecnología destruye más y más sectores -desde medios de comunicación hasta la medicina o la industria-, afrontamos mayores desafíos al empleo y la prosperidad individual.
Pero hay una alternativa a permitir que la tecnología se apropie de nuestro futuro. En esta obra tan ambiciosa como sensible al devenir humano, Lanier dibuja el camino hacia una nueva economía de la información que respetará a la sociedad y le permitirá crecer. Es hora de que la gente común sea recompensada por lo que crea y lo que comparte en red.
En un análisis incisivo y concienzudo de la presente situación internacional, Chomsky argumenta que Estados Unidos, por medio de sus políticas predominantemente militaristas y su ilimitada devoción por mantener un imperio de escala mundial, está arriesgándose a una catástrofe que destrozaría los bienes comunes del planeta.
Recurriendo a una amplia variedad de ejemplos, desde el programa en expansión de asesinatos mediante drones hasta la amenaza de una guerra nuclear, pasando por los puntos críticos que representan los conflictos de Irak, Irán, Afganistán e Israel-Palestina, Chomsky ofrece reflexiones inesperadas y cargadas de matices sobre el funcionamiento del poder imperial en un planeta cada vez más caótico.
De paso, el autor proporciona un brillante estudio acerca de cómo las élites de Estados Unidos han ido aislándose cada vez más ante cualquier restricción que la democracia pretenda imponer a su poder. Mientras el grueso de la población es empujada a la apatía -desviadahacia el consumismo o al odio al vulnerable- a las corporaciones y los ricos se les permite, cada vez más, hacer lo que les plazca.
En el verano de 1992, dos bombas segaron la vida de tres magistrados ―Giovanni Falcone, su mujer Francesca Morvillo y Paolo Borsellino― y los ocho jóvenes que los escoltaban. La mafia siciliana asestaba su golpe más letal, pero sus víctimas dejaban un imborrable legado de heroísmo cívico en un país acostumbrado al terror y la omertá.
Giuseppe Ayala, amigo íntimo de Falcone y Borsellino, es uno de los pocos supervivientes de aquellos años sangrientos. Representó a la Fiscalía en el primer maxiproceso contra los capos de Cosa Nostra, interrogando a los «arrepentidos» que revelaron por primera vez los ritos, las reglas y la estructura de una organización hermética. En estas memorias, Ayala relata la gesta que protagonizó junto a un puñado de policías, jueces y abogados que, sin perder la alegría ni el sentido del humor, sacrificaron su vida para poner fin a décadas de impunidad. Un empeño que no siempre tuvo recompensa, pues pronto se verían envueltos en turbios juegos de poder y descubrirían los oscuros vínculos entre política, negocios y crimen organizado.