El repertorio de personajes que han marcado nuestra historia pero que ocultan vidas realmente execrables ¡se amplía!
En esta nueva hornada de los ilustres más execrables de la historia, Malcolm Otero y Santi Giménez dan un buen repaso a personajes tan respetados como la reina de Inglaterra Isabel II, sacarán la tarjeta roja a ídolos del fútbol como Pelé o Maradona y revisarán referentes de la literatura como Mercè Rodoreda, Virginia Woolf o Saint-Exupéry.
Tras esta escabechina de mitos y referentes, los autores nos regalan un bonus track para hacerse perdonar: una recopilación de personajes inéditos de los que nunca han hablado en la radio.
¿Puede la filosofía combatir los problemas y dificultades cotidianos?
Esto es precisamente lo que propone Más Platón y menos Prozac: aplicar la filosofía a nuestro sistema de vida para alcanzar un mayor equilibrio interior. Se trata de considerar la filosofía como una forma de vida más que como una disciplina, idea que existe desde Sócrates.
Más Platón y menos Prozac se inspira en los más importantes filósofos de la historia para enseñarnos a afrontar los principales y más habituales aspectos de la vida, el amor, la ética, prepararse para morir o simplemente enfrentarse a un cambio de trabajo.
El nuevo ensayo de José Sánchez Tortosa nos ofrece una profunda y poco complaciente radiografía de la sociedad actual. En él disecciona algunos de los fenómenos más inquietantes de nuestra época: el auge del tribalismo identitario, la extensión del narcisismo a ultranza, la desconexión de amplísimas capas de población respecto al saber humanístico y filosófico, la degradación de la educación, la feudalización digital, el infantilismo y la sentimentalización de la política, la ruptura de una idea compartida de ciudadanía, las manifestaciones renovadas de antisemitismo- En un tono exigente, de densa crítica filosófica, Tortosa nos sitúa frente al espejo y se pregunta qué vemos. La conclusión no es halagüeña, pero señala algunos aspectos de la literatura, el arte, el pensamiento y la obra de los grandes maestros que, si no nos salvan, pueden al menos despertarnos del letargo y ayudarnos en la conllevancia de esta impostura digital que domina nuestra época.