¿Causó el Tratado de Versalles la Segunda Guerra Mundial? El pacto que terminó con la Gran Guerra entre el imperio alemán y los aliados siempre ha sido considerado como una de las causas claves de la Segunda Guerra Mundial. Las condiciones impuestas a Alemania para reparar los daños y los costes económicos causados paralizaron la economía del país, desestabilizaron su vida política y allanaron el camino a Hitler. En este libro, Jürgen Tampke cuestiona esta opinión común, sugiriendo que Alemania se escabulló de sus responsabilidades, que el tratado estaba lejos de ser tan dañino como la gente piensa y que la hiperinflación alemana de la década de 1920 fue una política puesta en marcha de forma deliberada para minimizar el coste de la deuda. Este texto controvertido y riguroso revisa una de las grandes cuestiones del siglo XX.
En 1966, en plena Guerra Fría, la historiadora Sheila Fitzpatrick, por entonces una estudiante de doctorado en Oxford, se instala en Moscú para consultar archivos oficiales nunca antes explorados. Tiene 25 años, es tímida y no domina el idioma. Pero la impulsan una avidez intelectual inquebrantable y una incapacidad temperamental para ver las cosas en blanco y negro.
Pasa las primeras semanas casi sin hablar con nadie, caminando. No le interesa entrar en contacto con jóvenes fascinados por los productos de consumo occidentales, ni con poetas o artistas disidentes, ni con opositores del gobierno. Quiere conocer a los rusos que no buscan a los extranjeros, saber cómo viven y qué piensan. Y eso hace durante tres años de aprendizaje intenso. En ese universo de sospechas y trampas cruzadas en que la KGB puede acusar de espía a cualquiera, sobre todo a estudiantes como ella, Fitzpatrick sostiene una posición incómoda: se opone a sus profesores ingleses que ven a la URSS como un régimen totalitario y represivo sin fisuras, también a los militantes que todavía creen en la utopía socialista.
Ésta es una introducción a la obra de Luigi Pareyson (1918-1991), uno de los filósofos italianos más importantes del siglo XX. El autor presenta detenidamente su «Pensamiento», subdividiéndolo en tres etapas significativas:
1) existencialismo personalista,
2) estética y hermenéutica o filosofía de la interpretación, y
3) ontología de la libertad y hermenéutica de la experiencia de la religión cristiana.