Entre 1835 y 1842, el escándalo se ensañó con dos clérigos de la ciudad portuaria de Königsberg, a orillas del Báltico. Aquello destruyó la reputación de ambos, les desposeyó de sus empleos, dio con ellos en la cárcel y los desterró de la vida pública. Su absolución judicial de las acusaciones más graves formuladas contra ellos llegó demasiado tarde para revertir el daño. Llevo pensando en aquel pequeño vórtice de turbulencias desde que me topé por casualidad con los expedientes pertinentes a principios de la década de 1990. La campaña de denuncias y de rumores que tumbó a los predicadores luteranos Johann Ebel y Heinrich Diestel pertenece a una era anterior a la aparición de los paparazzi, de la radio, de la televisión y de los medios sociales digitales, pero eso es precisamente lo que confiere a su historia la fuerza de una fábula. Las similitudes con personas y situaciones de la actualidad, aunque no intencionadas, tampoco pueden descartarse.'
Pocas obras pueden presumir con tanta autoridad de haber determinado el curso de la historia como el Manifiesto comunista de Karl Marx y Friedrich Engels. Desde que sacudió por primera vez el orden imperante en 1848, este incendiario panfleto nunca ha dejado de calentar los corazones de quienes sueñan con un mundo mejor. Tampoco ha dejado de alimentar las pesadillas de quienes coronan un sistema social enormemente injusto.
En esta introducción sorprendentemente imaginativa, China Miéville construye una guía para entender el Manifiesto y los muchos espectros que ha conjurado. A través de su lectura única y poco ortodoxa, Miéville ofrece una encendida defensa de la perdurable relevancia de las ideas de Marx y Engels. Presentada junto con el texto completo del Manifiesto comunista, la guía de Miéville tiene algo que ofrecer a los lectores noveles, a los partidarios de la revolución e incluso a los escépticos más duros de mollera.
La extraordinaria historia de un espía británico en el corazón de la Rusia revolucionaria
¿Quién fue realmente Robert Bruce Lockhart? Diplomático, espía, periodista, propagandista y seductor incansable, Lockhart fue una figura central de los grandes conflictos políticos e ideológicos del siglo XX. Destinado a Moscú tras la Revolución rusa, conspiró contra el nuevo régimen bolchevique y se convirtió en una pieza clave de la guerra secreta entre potencias en un mundo en transformación.
En Un espía de Moscú, James Crossland reconstruye por primera vez la biografía completa de Lockhart, desde su papel como «agente británico» en Rusia y su colaboración con figuras legendarias del espionaje como Sidney Reilly, hasta su liderazgo de la Political Warfare Executive durante la segunda guerra mundial, el organismo encargado de la propaganda y la desinformación aliadas. A lo largo del relato emerge un personaje tan brillante como autodestructivo, marcado por una vida nocturna excesiva, múltiples relaciones amorosas, profundas dudas personales y un talento extraordinario para moverse en los márgenes del poder.