¿Y si los fantasmas, los ángeles y los dioses fueran reales? Y si estuvieran aquí, entre nosotros, y tú fueras descendiente de uno de ellos, ¿lo creerías?
Quinn es guay, inteligente y popular. Matilda es la hija de la odiosa familia de al lado, le gustan demasiado las novelas de fantasía y, claramente..., no es su tipo.
Pero todo cambia cuando Quinn es perseguido por unas misteriosas criaturas de la noche, sufre un accidente y comienza a ver cosas que solo pueden verse en la oscuridad. ¿En quién confiar cuando tu mundo y todo lo que creías cierto parece resquebrajarse por momentos? ¿En la chica rarita que quizá no es tan rara y sí bastante más divertida de lo que creías?
A Morgan y su hija de dieciséis años, Clara, nada les gustaría más que no parecerse. Morgan está decidida a evitar que su hija cometa los mismos errores que ella, pues al quedarse embarazada y casarse demasiado joven, tuvo que dejar en el aire sus propios sueños. Con personalidades muy distintas les resulta cada vez más difícil coexistir. La única persona que puede traer paz al hogar es Chris, marido, padre y el ancla de la familia. Pero esa paz se rompe cuando se ve envuelto en un trágico y extraño accidente con desgarradoras consecuencias para ellas.
Mientras lucha por reconstruir todo lo que se derrumbó, Morgan encuentra consuelo en la última persona que esperaba y Clara se vuelve hacia el único chico que le han prohibido ver. Con cada nuevo secreto y malentendido madre e hija se separan cada vez más, así que lo último que imaginan es que para volver a enamorarse se necesitan la una a la otra.
En el inolvidable paisaje de un hospital, un grupo de jóvenes abrazan la alegría que tienen a mano: la amistad, la libertad y la rebeldía. Cada uno de ellos está roto; cada uno de ellos se ha hecho más fuerte debido a eso.
Crean una comunidad, viven milagros, y reclaman a la vida lo que la enfermedad les ha arrebatado. Pero un corazón roto hace que uno de ellos renuncie al amor. Y aun así, en ese desolado lugar donde el amor parece imposible, se abre una puerta… y también los corazones.
Como una de las humanas que acabaron en este planeta helado y, tras todo lo que han vivido, Kira debería contentarse con estar a salvo y tener un nuevo hogar. No solo ha visto que en este planeta las mujeres son respetadas y hasta atesoradas, sino que incluso un alien en particular, Aehako, ha dejado claro que está interesado en ella. De hecho, por más que Kira lo intenta, le resulta difícil mantenerlo alejado, aunque lo que en realidad quiere es agarrarlo por los cuernos e insistir en que la lleve a sus pieles.
Pero Kira tiene un terrible secreto, varios, en realidad. Y está convencida de que si Aehako supiera toda la verdad, no podría amarla. Sin embargo, hay algo si cabe más preocupante: los extraterrestres que las secuestraron están de regreso y, gracias al traductor de su oído, pueden encontrarla. Su presencia aquí pone a todos en peligro, pero ¿puede Kira renunciar a su nueva vida y al hombre que más desea? ¿Seguirá queriéndola si le cuenta sus secretos?
En su segunda escaramuza contra los Bibliotecarios malvados que rigen el mundo, Alcatraz y su singular pandilla de luchadores siguen las huellas del abuelo Smedry hasta la antigua y misteriosa Biblioteca de Alejandría.
Los habitantes de las Tierras Silenciadas (las regiones controladas por los Bibliotecarios, como Canadá, Europa y Estados Unidos) creen que la biblioteca fue destruída hace tiempo. Los habitantes de los Reinos Libres conocen la verdad: la Biblioteca de Alejandría todavía existe y es uno de los lugares más peligrosos del planeta. Es el lugar donde habitan unos de los Bibliotecarios más temibles: los Conservadores, una secta de muertos vivientes que se alimentan de almas.
Al menos en la ciudad de Nalhalla, en los Reinos Libres, donde los castillos son rascacielos y los taxis, dragones. ¡Gente a la que nunca había visto le pide un autógrafo!
Pero la novedad de la fama se acaba pronto. Los Bibliotecarios malvados han llegado a la ciudad con un tratado en el que solicitan que el reino de Mokia se rinda, y los regidores de los Reinos Libres parecen ansiosos por firmarlo. Lo peor es que los Caballeros de Cristalia han degradado a Bastille y se han llevado su espada y su armadura. Pero algo extraño está ocurriendo.
¿Podrán Alcatraz, Bastille y su pandilla de extraños parientes descifrar de qué sse trata... o están los Reinos Libres perdidos para siempre?