Decían que los dioses eran un mito. Que los gigantes solo eran historias contadas alrededor de fogatas moribundas. Mentían.
Los dioses no están muertos; tan solo están dormidos, encerrados en cuerpos mortales, desperdigados por el mundo y esperando a que la chispa adecuada los despierte. Y mi padre es el más despiadado de todos.
Me crio para obedecer. Para sangrar. Para ser su espada cuando llegue el momento. Y ahora me ha enviado a la Universidad de Endir, un lugar lleno de linajes antiguos y secretos letales, para recuperar el Mjölnir, el martillo de las leyendas. Si fracaso, todas las personas que quiero morirán.
Pero Aric Erikson no formaba parte del plan. Él es el heredero del enemigo. Distante. Peligroso. Y… la única persona de quien no puedo permitirme enamorarme. Se ha aislado por completo detrás de un muro de hielo, pero cuanto más me ordenan que lo descifre, más difícil me resulta recordar dónde terminan las mentiras y dónde comienzo yo.
Ahora, lo único que me separa de una guerra que decidirá el destino del mundo son una misión que yo no escogí… y un hombre a quien nunca debí amar.
Pero, si yo soy la chispa, tal vez él sea la mecha.
¿Y los dioses? Están a punto de despertar furiosos.
Una magus marcada por la guerra. Una fragata consciente. Un secreto que podría hundir imperios.
Cuando rescatan a la Subteniente Azumagus Honor Renn de entre los restos de su primer puesto naval, solo espera la muerte o la desgracia. Sin embargo, se despierta a bordo de la Piedra Angular, una embarcación legendaria de la que se habla en las baladas portuarias y en las salas de guerra reales por igual. Una tripulación de inadaptados. Un capitán élfico y misterioso. Y una misión ligada a la Gran Barrera del Terror, el muro de agua agrietado que impide que Supramar e Inframar estallen en una guerra sin cuartel desde hace cientos de años.
Pero la tragedia que hundió su último barco no solo se cobró vidas, sino que además dejó algo a su paso.
Ahora Renn carga con un secreto que todo el mundo anhela. Una maxia quimérica, arcana… y que poco a poco está quitándole la vida. Puede que la misión del capitán sea su única oportunidad para sobrevivir, incluso si él aún no confía en ella.
Atrapada entre corsarios, príncipes y espías, Renn sabe que cada decisión que tome podría hundir su futuro o incendiar el mar.
Ella solo tiene un objetivo: ganar.
Ellos han venido a ganarse otra cosa: su corazón.
Adriana Russo lo tiene claro. Quiere conseguir la victoria y salvar el legado familiar. Pero cuando un imprevisto hace que su plan se tambalee, solo le queda una opción para lograrlo: fingir que la química con su pareja de pista va más allá del hielo.
Brayden Elliot no es lo que se dice su tipo ideal, pero ni Adriana es capaz de no caer rendida ante sus encantos. Y no sería difícil creerse su relación (ni que se volviese real) si no fuese por Freddie O’Connell.
Hace dos años que Freddie y ella dejaron de ser amigos y pareja de patinaje, pero Adriana no puede ignorar el aleteo que aún siente cuando tienen que compartir espacio.
Con el campeonato de su vida delante, no puede permitirse distracciones. Pero ¿y si el amor fuese la verdadera medalla de oro?
Jude Portman pronto aprendió a hacerse invisible para sobrevivir. Hija de una estrella de la música que se apagó con su nacimiento, creció bajo la sombra de una leyenda rota… y bajo las miradas de un pueblo convencido de que traía mala suerte.
Hasta que llegó Isaac, un chico que veía la vida en colores, pensaba con canciones y convertía el mundo gris de Jude en un lugar habitable.
Con él, Jude descubrió algo que nunca habría imaginado: la posibilidad de mirarse sin miedo.
¿Y si crecer significara dejar de ser la villana en la historia de otros y ser la protagonista de la tuya?
¿Y si tu vida no fuera una maldición, sino un capítulo mal contado?
Esta no es la historia de su madre. Tampoco de su pueblo. Ni siquiera de Isaac.
When professional hockey player Sig Gauthier’s car breaks down and his phone dies, he treks into a posh private country club to call a tow truck, where he encounters the alluring Chloe Clifford, the manic pixie dream girl who captivates him immediately with her sense of adventure and penchant for stealing champagne.
Sparks fly during a moonlight kiss and the enamored pair can’t wait to see each other again, but when Sig finally arrives to meet his dad’s new girlfriend over dinner, Chloe is confusingly also there. Turns out the girlfriend is Chloe’s mother. Oh, and they’re engaged.
Sig’s dream girl is his future stepsister.
Though the pair is now wary of being involved romantically, Chloe, a sheltered harp prodigy, yearns to escape her controlling mother. Sig promises to teach her the ins and outs of independence in Boston―a lesson in forced proximity that keeps them agonizingly close, but not inside his bedroom. In this forbidden romance, they both know there can never be more than friendship between a famous hockey player and his high-society, soon-to-be stepsister. But keeping their relationship platonic grows harder amid the developing family drama, especially knowing they were meant for so much more…
¿Qué fue primero? ¿Los ojos azules o los cafés? ¿Y si el Boulevard fue de alguien más?
Antes de Hasley Weigel, existió Bella Adams: el primer amor de Luke, la chica que creyó que el tiempo podía construir un «para siempre».
Durante casi dos años, Bella peleó contra el muro que Luke levantó para no sentir, hasta que se cansó de romperse en silencio y decidió dejarlo ir…
Esta historia demuestra que el destino no se mide en tiempo ni en promesas. A veces, puede llegar una persona y hacerte sentir en un instante lo que no habías sentido en años.