«Encuéntrame en otra vida. Encuéntrame en todas».
Todo final es también un principio. Pensé que iba a morir, y así habría sido de no ser por Slade. La única forma en la que podía salvarme era abrir una grieta entre mundos... y atraversarla. Sin embargo, en ocasiones, huir de un lugar peligroso te lleva a otro. Annwyn. El reino de los fae. Aquí hay magia y belleza, aunque a la vuelta de cada esquina acecha el peligro. Pero yo también soy peligrosa. Ya no soy una chica en una jaula dorada, y nadie va a impedir que encuentre el camino de vuelta a Slade. No obstante, volver a casa significa enfrentarse a los secretos. Así que tengo que brillar lo suficiente para iluminar mi propio camino... O, de lo contrario, la oscuridad podría tragarme por completo.
Audrey Cameron vive en Estados Unidos en el año 2023; sus días transcurren en la tienda de sus padres, soñando con entrar en una universidad de bellas artes y tratando de superar la ruptura con su ex.
Lucy Sinclair vive en la Inglaterra del siglo XIX y no sabe cómo escapar de la propuesta de matrimonio de un hombre adinerado que su padre quiere que acepte.
Cuando Audrey despierta un día inexplicablemente en el pueblo de Lucy en el siglo XIX, aprenderán juntas sobre las libertades y las limitaciones que tienen sus respectivos mundos.
Un día el amor entre ellas se hace innegable; entonces no solo tendrán la misión de traer a Audrey de vuelta al siglo XXI, deberán encontrar también el valor para quererse.
¿Puede triunfar el amor en cualquier circunstancia?
El señor Bingley es un asesino. Al menos, de eso lo han acusado, aunque Lizzie Bennet se niega a creerlo. ¡Es perfecto! A ver, no es que se alegre de la tragedia, pero si demuestra la inocencia de Bingley, probará, además, que es digna de formar parte del bufete de su padre. ¡Por fin!Por desgracia, Bingley ya tiene abogado, un tipo insufrible llamado Darcy. Como Lizzie no piensa darse por vencida, se resigna a colaborar con el para resolver el caso. Y más vale que lo logren pronto, porque un asesino anda suelto, y ellos podrían convertirse en sus siguientes víctimas.
Maravillosa edición ilustrada de Alfaguara Clásicos de Orgullo y prejuicio de Jane Austen, una de las historias de amor más cautivadoras de la historia y un clásico de la literatura universal.La familia Bennet tiene cinco hijas, así que la llegada al vecindario de Mr. Bingley, un joven rico y soltero, es todo un acontecimiento. Mientras Mr. Bingley se embelesa con Jane, la mayor de las hermanas, el altivo Mr. Darcy y la alegre Elizabeth pronto se enzarzan en una serie de desdenes y malentendidos que deberán reconocer y afrontar para poder alcanzar la felicidad.Clásicos inolvidables para disfrutar, compartir y dejar volar la imaginación.
A ton of copycat gossip apps have popped up since Simon died, but in the year since the Bayview four were cleared of his shocking death, no one's been able to fill the gossip void quite like he could. The problem is no one has the facts.
Streaming soon on Peacock, the television series event starring Cooper van Grootel, Annalisa Cochrane, Chibuikem Uche, Marianly Tejada, and Mark McKenna!
“Pretty Little Liars meets The Breakfast Club” (Entertainment Weekly) in this “flat-out addictive” (RT Book Reviews) story of what happens when five strangers walk into detention and only four walk out alive.
Pay close attention and you might solve this.
On Monday afternoon, five students at Bayview High walk into detention.
Bronwyn, the brain, is Yale-bound and never breaks a rule.
Addy, the beauty, is the picture-perfect homecoming princess.
Nate, the criminal, is already on probation for dealing.
Cooper, the athlete, is the all-star baseball pitcher.
And Simon, the outcast, is the creator of Bayview High’s notorious gossip app.
Only, Simon never makes it out of that classroom. Before the end of detention Simon's dead. And according to investigators, his death wasn’t an accident. On Monday, he died. But on Tuesday, he’d planned to post juicy reveals about all four of his high-profile classmates, which makes all four of them suspects in his murder. Or are they the perfect patsies for a killer who’s still on the loose?