Pensar bien, sentirse bien, nada justifica el sufrimiento innecesario. Como terapeuta, Walter Riso ha descubierto que si bien es cierto que la mente es la causa de nuestro sufrimiento, también es cierto que somos capaces de revertir el proceso mental negativo. La mente humana no es exacta ni infalible a la hora de procesar la información; pero, afortunadamente, tenemos la facultad de darnos cuenta de nuestros errores y desaprender lo que aprendimos. En Pensar bien, sentirse bien, Riso nos ofrece una propuesta seria y fundamentada para empezar a pensar en uno mismo de una manera más racional y saludable, y lograr el desarrollo pleno de nuestro potencial humano. Nada justifica el sufrimiento innecesario.
Una guía práctica para combatir los bulos que corren por las redes sociales y rebatir los consejos de tus parientes más bienintencionados.
Como pediatra rural, María lleva años escuchando creencias y opiniones populares que, aunque generalizadas, carecen de una base científica. Este libro es una especie de consulta ampliada, sin bata blanca, sin prisas y sin números de historia clínica. Un espacio donde puede explicar con tranquilidad lo que muchas veces no da tiempo de comentar en la consulta: por qué un niño tiene fiebre, qué hacer cuando no duerme, cuándo consultar con tu pediatra y cuándo no hace falta salir corriendo a urgencias. Pero, sobre todo, es un intento de desmontar falsas creencias, aclarar dudas, combatir los bulos y devolverle a la pediatría el sentido común… y una buena dosis de sentido del humor.
Este libro, pensado para que los padres y las madres (y también los abuelos, las tías, los vecinos y todo aquel que se apunte) encuentren respuestas claras, desmitificadas y prácticas, no va de juzgar, sino de acompañar. No va de dar lecciones, sino de aclaraciones. Porque criar con miedo, dudas y presión externa ya es de por sí lo bastante difícil como para tener que enfrentarse encima a mitos del siglo pasado y a bulos del siglo XXI.
¿Has sentido alguna vez que viajaste al lugar equivocado luego de
haberlo deseado tanto? ¿Son los viajes que más soñamos aquellos que
se cumplen con mayor intriga y turbulencia? Viajes tan anodinos, que
apenas te deslizas por la superficie como un simple turista que flota hacia
las trampas. Viajes tan intensos, que terminas siendo un explorador que
se hunde en intrincadas tramas rocambolescas. Tras cada viaje, una
experiencia de vida inesperada que desafía, a veces, toda lógica. Viajar
solo porque el mundo nos inquieta y sin pedir nada a cambio, aunque
tampoco elegir un nuevo camino parezca ofrecer recompensa alguna. Y
luego está hasta la pandemia, esa que ha impedido los viajes y alterado
nuestra forma de lanzarnos al mundo. Pero dicen que lo importante será
siempre partir, que así se aprende a vivir, que se "hace camino al andar".
Bueno, en fin, viajemos...
Las horas del reloj están marcadas: principio y final, que determinan nuestro nacimiento, vivencias que marcaran el final y los recuerdos que dejamos en los demás, es la forma que nos hará eternos tras la muerte física.
Tenemos relaciones cada vez más cortas e inestables, nos rendimos ante el primer conflicto, la comunicación se nos hace bola y la vulnerabilidad nos aterra. Pero tener una relación profunda, sana y duradera es una experiencia preciosa que todos merecemos y en la que vale la pena trabajar. Y es posible conseguirla cuando ambos miembros están dispuestos a mirarse al espejo y reconocer a la persona que tienen delante.