El Libro de Enoc es uno de los apócrifos mas apasionantes que nos ha legado la antigüedad. Su contenido es principalmente simbólico, insinuando misterios cósmicos referentes a la historia de la especie humana. Menciona con insistencia a ciertos ángeles, a los que hoy llamariamos extraterrestres, u su relacion con las hijas de los hombres. Predice igualmente la figura del mesias y especigica el dominio de los elementos mediante la accion de ángeles que presiden sobrel os vientos, el mar, el granizo, la escarcha, el rocio, el relampago y el trueno.
Este texto, uno de los más enigmáticos libros apócrifos del Antiguo Testamento, fue muy conocido y venerado en los primeros siglos del Cristianismo y por Padres de la Iglesia como Ireneo, Orígenes o Tertuliano, pero a finales del siglo IV ya fue considerado herético y condenado por la ortodoxia, hasta que se convirtió en un libro “maldito”. Se cree que fue escrito entre el siglo I y II a. C. y su conservación se debe a los cristianos etíopes que lo incluyeron en su canon, encontrándose a lo largo del tiempo versiones en arameo, hebreo y griego, lo que demuestra su difusión de que fuera relegado como apócrifo y se perdiese para el cristianismo en el siglo V.
La obra presenta una primera parte profética y apocalíptica, y la segunda –sin duda la más famosa- nos habla de los 200 custodios, unos ángeles de alto rango que descendieron a la tierra, enseñaron a los hombres conocimientos prohibidos y se unieron ilícitamente con las mujeres teniendo como descendencia a los gigantes. Después continúa con los viajes de Enoc por la Tierra y los cielos, en los que conoce sus secretos, y con sucesivas visiones y profecías, algunas de ellas asombrosas. En resumen, una obra que es por derecho propio uno de los apócrifos más importantes y sorprendentes del Antiguo Testamento.
La sociedad en la que vivimos nos aleja de la muerte, de las personas que están muriendo, y nos obliga a perder momentos mágicos y únicos que llenan de sentido la vida.
En los años que Xusa Serra ha ejercido de enfermera de paliativos ha tenido el privilegio de acompañar a cientos de personas en sus últimos minutos, y tambien a sus familias, y ha podido vivir en sus carnes momentos especiales que son lecciones de vida.
Entre estas páginas, descubriremos cómo la muerte nos enseña a vivir con plenitud, pasión y propósito. Conoceremos situaciones inexplicables pero reales, circunstancias que nos harán dudar de todo aquello que hemos aprendido y que nos abrirán la mente y el corazón. Un viaje que nos ayuda a entender de forma cercana y con mucha tranquilidad el proceso de morir, el acto de despedirse y a construir el camino del duelo para incorporar la muerte de un ser querido desde el amor y la calma.