El exito internacional con más de 1.000.000 ejemplares vendidos.
Un análisis sobre la mujer en la sociedad y una lección sobre la vida.
La mayoría de las mujeres prefieren ser buenas antes que disfrutar de la vida; durante generaciones se les ha inculcado que han de ser resignadas y complacientes. Pero la experiencia demuestra que solo aquellas que conocen sus metas y luchan por ellas, digan lo que digan los otros, las alcanzan.
A lo largo de este libro la autora analiza las coartadas, amenazas y trampas que las mujeres se tienden a sí mismas para impedirse el acceso a una forma más amplia y enriquecedora de existencia: tópicos, prejuicios, reflejos de sumisión están tan interiorizados que son lastres en el camino de su plena realización. Para luchar contra ellos, Ute Ehrhardt propone una serie de estrategias cuyo fin es liberar a las mujeres de los sentimientos de culpa y de la mala conciencia que les produce su derecho a intentar ser felices por ellas mismas.
En este libro, del que ya se han vendido más de tres millones de ejemplares, Robin Norwood ayuda a las mujeres adictas a esta clase de amor a reconocer, comprender y cambiar su manera de amar. A través de historias reveladoras y de un programa de recuperación, ofrece un camino para que puedan amarse a sí mismas y establecer una relación de pareja sana, feliz y duradera.
Tiene en sus manos una herramienta poderosa para ayudarle a recuperar lo que ha perdido. La fe ve lo invisible, cree lo increíble y alcanza lo imposible. Nehemías vio un problema. Lloró, analizó, planificó y actuó. No se quedó sólo lamentándose por lo perdido; de eso encontró fuerzas para hacer algo por reconstruir de nuevo. No sólo organizó a todo un pueblo, no sólo reconstruyó los muros caídos que protegían la ciudad, también reconstruyó la ciudad y le devolvió la fe a la gente. Muros caídos que dejan a la gente vulnerable e indefensa ante tantos ataques. ¿Cómo lo logró? La generación de este tiempo necesita aprender de Nehemías, un restaurador de esperanzas. Somos soldados perdidos en acción. Nos buscan. Nos buscan desesperadamente y lo que encuentran, muchas veces, da dolor y vergüenza. Nuestra ausencia, física y emocional ha dejado a nuestras familias confundidas, llenas de amargura, dolor e inseguridad. La gente que amamos se la pasan preguntándose todo el tiempo ¿qué fue lo que hice para que me haya dejado solo o sola? La verdadera hombría y la verdadera femeneidad deben regresar. Debemos colocamos de nuevo en nuestro lugar para lograr levantar nuestros muros caídos, volver a ser y productivos, volver a ser eficientes, volver a ser creativos y recuperar lo que hemos perdido.