Ver como
Ordenar por
Mostrar por página
Imagen de CRIAR JUNTOS (BOL)
850

CRIAR JUNTOS (BOL)

La llegada de un hijo es algo tan potente y transformador que inevitablemente provoca cambios en los progenitores. La relación de pareja que tenían hasta entonces también se ve afectada, pues deben afrontar en común un reto absolutamente nuevo: criar a un hijo. Este bebé, a su vez, removerá al niño que cada uno de ellos fue. Y desde esta removida, tan monumental como, en ocasiones, inconsciente, ¿cómo puede la pareja seguir teniendo una buena relación?, ¿cómo puede mantener un vínculo sano, que sume y que esté lleno de amor, respeto y conexión? A menudo los cambios son tantos y va todo tan rápido que la pareja, centrada en sacar adelante a los hijos y en trabajar, se va desconectando y distanciando, hasta el punto de que muchos sienten que están conviviendo casi como meros compañeros de piso, lo que los lleva a pensar en la separación. ¿Qué podemos hacer para que esto no ocurra?
850
Imagen de CUANDO A LA GENTE BUENA LE PASAN COSAS
1,200

CUANDO A LA GENTE BUENA LE PASAN COSAS

Cuando su hijo fue diagnosticado a los tres años de edad con una enfermedad degenerativa que acortaría su vida en la adolescencia, Harold Kushner se enfrentó a una de las preguntas más angustiantes en la vida: ¿por qué, Dios? Años más tarde, el rabino Kushner escribió esta contemplación sencilla y elegante de las dudas y temores que surgen cuando una tragedia nos golpea la puerta. Kushner comparte su sabiduría como rabino, como padre, como lector y como ser humano.Con múltiples imitaciones que no han logrado superar este original, Cuando a la gente buena le pasan cosas malas es un clásico que nos ofrece pensamientos claros y consolación en períodos de dolor y tristeza. La crítica dijo: «Un libro tierno y conmovedor para aquellos que deben lidiar con el sufrimiento, y claro, esos somos todos». Andrew M. Greeley
1,200
Imagen de CUANDO EL MUNDO TE PISA HASTA OLVIDAR Q.
500

CUANDO EL MUNDO TE PISA HASTA OLVIDAR Q.

Después de la última batalla, no llega el vacío, sino un tipo de silencio diferente. Es la calma que se instala cuando has decidido rendir las armas de la culpa y la reacción. Durante años creí que mi historia era un eco de lo que me hicieron; que mi vida estaría siempre condicionada por lo que me fue negado en esa infancia que debió haber sido sagrada. Hoy, mientras escribo esta última palabra, comprendo que la paz no se encuentra al cerrar el capítulo, sino al reescribir la conclusión. La fe, aquella conexión que me sostuvo cuando todo lo humano se desmoronó, no me prometió una vida sin tormentas, me dio algo más valioso: la certeza de un ancla que no se mueve. Aprendí que la fortaleza no está en la habilidad de evitar el dolor, sino en la capacidad sobrenatural de levantarse y no mirar hacia atrás. Descubrirse es el trabajo más arduo, pero es el único que vale la pena.
500