El desenlace de la Bilogía «Deja que ocurra». ¿Qué pasará con Axel y Leah?
Tras el éxito de Todo lo que nunca fuimos llega el desenlace de la Bilogía «Deja que ocurra». ¿Qué pasará con Axel y Leah?
Han pasado tres años desde la última vez que se vieron. Ahora, Leah está a punto de cumplir su sueño de exponer en una galería.
Y, pese al pasado, Axel necesita formar parte de un momento como ese.
Cuando sus caminos vuelven a cruzarse, Leah tiene que tomar decisiones que pueden cambiarlo todo, porque, a pesar de lo que ocurrió, los recuerdos de toda su vida siguen ahí; intactos, bonitos, únicos. Colándose en cada grieta que aún no ha cerrado.
Porque él sigue siendo el chico que aún no ha olvidado.
Porque es el mar, noches estrelladas y vinilos de los Beatles.
Porque a veces basta un «deja que ocurra» para tenerlo todo.
Alice nunca ha salido al mundo. Su cena es a las nueve en punto, su sueño dura exactamente ocho horas, jamás tiene una sola arruga en la ropa, parpadea 86 400 veces al día, respira 30 000 veces al día, solo habla cuando le preguntan, jamás ha levantado la voz y, lo más importante, jamás se ha preguntado qué pasaría si todo cambiara.
Pero, ¿y si eso ocurriera? En un mundo donde la libertad está controlada, ¿hasta dónde serías capaz de llegar para recuperarla? ¿Hasta dónde serías capaz de llegar para sobrevivir?
Una ciudad nueva. Un experimento. Un reencuentro. Un asesinato. Un romance.
Tras haber asistido a la destrucción de su propia ciudad, el futuro de Alice no es nada prometedor. Después de la extraña oferta de un desconocido, lo único que sabe es que va a vengarse del responsable de la desaparición de sus amigos.
Traición, alianza, amor, amistad, dolor y muerte. Al fin, Alice ha vuelto a reencontrarse con sus amigos. Sin embargo, la lucha no ha hecho más que empezar, y el peligro acecha más que nunca. En un mundo donde todo está a punto de desmoronarse, Alice sabe que las decisiones que tome serán cruciales para el destino de todos.
El Antropoceno es la era geológica actual, una época caracterizada por el profundo impacto que el ser humano está teniendo sobre el planeta. Con su especial sensibilidad para lo extraño, lo importante y lo sorprendente, John Green reúne en esta extraordinaria colección de textos distintas facetas de nuestro presente y las puntúa en una particular escala del uno al cinco.
Deteniendo su mirada en temas tan variados como el teclado QWERTY, internet, Super Mario Kart, los susurros, los ositos de peluche o las puestas de sol, sus originales y muy personales hallazgos abren los horizontes de la imaginación mientras nos hablan de las maravillas de lo cotidiano.
¿Qué ocurre cuando todos tus planes se desvanecen?
¿Qué sucede cuando estás tan perdida que no sabes hacia dónde dirigir tus pasos?
Harper tiene un plan. Es perfecto. La vida que tanto desea, en la punta de los dedos.
Sin embargo, una pérdida inesperada hará que todo su mundo se tambalee.
Porque los secretos no pueden guardarse para siempre.
Porque una sola decisión puede cambiarlo todo.
Y la vida no trata de sobrevivir a la tormenta, sino de aprender a bailar bajo ella.
Alex es enfermera en un hospital de Nuevo Mexico y lleva una vida monótona y tranquila hasta que la muerte de su padre lo cambia todo. Ahora se siente perdida y solo encuentra consuelo en su conexión con la naturaleza y en la fotografía analógica. Fer, por el contrario, está en su mejor momento: es atractivo, conduce un coche de lujo y gana mucho dinero. Pero un grave accidente lo deja postrado en una camilla sin fuerzas para luchar. En el hospital se cruzarán sus caminos y ocurrirá lo inesperado.
En Tú y yo en las raíces del tiempo Dulcinea nos presenta una conmovedora y tierna historia en medio de la tempestad. Al final, el amor por el que vale la pena luchar es aquel que hace tambalear hasta las raíces.
Su amor es imperfecto, pero es su amor imperfecto. Por la autora de Nosotros en la luna.
Lucas es familiar, impulsivo y transparente.
Juliette es fuerte, introspectiva y liberal.
Él vive en Vallecas, trabaja en un taller de coches junto a su mejor amigo y por las tardes tocan en un grupo de música que marcará el curso de sus vidas para siempre.
Ella ha crecido con su abuela en un barrio acomodado, pero sueña con ser independiente, volar alto y dejar huella en el corazón de alguien.
Una noche de 1978, en pleno estallido de la movida madrileña, sus caminos se cruzan. Entonces surge la atracción, el deseo, el amor. Un amor radiactivo que lo arrolla todo a su paso mientras los dos se vuelven inseparables en un ambiente desenfrenado lleno de cambios, atrapados entre el éxito y el fracaso, la luz y la oscuridad, el perdón y el orgullo.
Pero Lucas es imperfecto.
Y Juliette guarda secretos.
Por la autora de Nosotros en la luna.
Lucas es familiar, impulsivo y transparente.
Juliette es fuerte, introspectiva y liberal.
Él vive en Vallecas, trabaja en un taller de coches junto a su mejor amigo y por las tardes tocan en un grupo de música que marcará el curso de sus vidas para siempre.
Ella ha crecido con su abuela en un barrio acomodado, pero sueña con ser independiente, volar alto y dejar huella en el corazón de alguien.
Una noche de 1978, en pleno estallido de la movida madrileña, sus caminos se cruzan. Entonces surge la atracción, el deseo, el amor. Un amor radiactivo que lo arrolla todo a su paso mientras los dos se vuelven inseparables en un ambiente desenfrenado lleno de cambios, atrapados entre el éxito y el fracaso, la luz y la oscuridad, el perdón y el orgullo.
Pero Lucas es imperfecto.
Y Juliette guarda secretos.
¿Es eterna la pasión? ¿Se pueden olvidar la mentira y la traición sin que queden esquirlas? ¿Qué ocurre cuando dos meteoritos que prometieron ser invencibles colisionan?
- Érase una vez una mujer que lo tenía todo y un chico que no tenía nada.
- Érase una vez una historia de amor entre el éxito y la duda.
- Érase una vez un cuento perfecto.
Elísabet Benavent, @BetaCoqueta, vuelve al panorama de la literatura con una novela que explora el significado del éxito en la vida y reflexiona con ironía y humor acerca de las imposiciones sociales, la presión del grupo y la autoexigencia que, aunque cueste creerlo, no es sinónimo de felicidad.