Varela de Mar es un pueblo pequeño y tranquilo. Doscientos treinta y tres habitantes. Una playa que desaparece cuando sube la marea. Un faro abandonado.
Por eso Alba no lo visita desde hace cinco años. Bueno, por eso y porque allí fue donde aprendió lo que duele el amor, y la herida aún escuece.
Sin embargo, en Varela vive Pelayo, su abuelo, quien ha comenzado a olvidar y ahora la necesita. También están los recuerdos que dejó en sus calles cuando se marchó sin mirar atrás. Y Enol, el chico de las conversaciones raras, la obsesión por las mareas y que parece haber nacido en la época equivocada.
Un regreso inesperado, un faro lleno de secretos y dos historias inacabadas que, quizá, se merecen la oportunidad de un nuevo final.
«Alba, vive el presente. Porque un día será pasado y te atormentará no haberte dado cuenta antes de que todo acaba, incluso lo que creías que era para siempre».
Solo aquellos dignos superan las pruebas, y la joven Meryn arriesgará la vida (y el corazón) para ser una de ellos.
Vincúlate o sangra.
Lucha o muere.
La derrota no es una opción.
Meryn Cooper siempre ha odiado a los Vinculados, guerreros de élite que forman conexiones mentales con los enormes y feroces lobos huargos que montan. Mientras ellos viven en el lujo, ella lucha por sacar a su familia de la pobreza.
Sin embargo, cuando el enemigo secuestra a su hermana pequeña Saela, el mundo de Meryn se desmorona y, desesperada por llegar al frente y salvarla, se alista en el ejército para enfrentarse a las mortales Pruebas de Vinculación, donde cualquier error le costará la vida.
Así, deberá sobrevivir a cuatro meses de entrenamiento vinculada a un lobo huargo salvaje que se niega a comunicarse, mientras los otros aprendices se mueren por derramar su sangre y su frío y atractivo instructor, Stark Therion, parece muy dispuesto a castigarla ante la mínima muestra de debilidad.
Todo es una competición y todos son sus enemigos. Excepto, tal vez, el príncipe, cuyo interés por Meryn la convierte en un objetivo a abatir. Y es que en el castillo, cada sonrisa oculta un cuchillo y cada pasillo alberga un secreto.