Siempre estoy dándole vueltas a qué piensan los demás sobre mí.
A quién ven en mí.
Pero contigo no me pasa.
Contigo puedo ser yo mismo.
Micah tiene dieciocho años y un único deseo: encontrar a Adrián, su hermano mellizo, que desapareció sin dejar rastro cuando su madre lo echó de casa tras pillarlo en la cama con otro chico. Mientras que sus padres guardan las apariencias, ella renuncia a su plaza de Yale y se matricula en la universidad local para seguir buscando a su hermano.
Al mudarse a su nuevo apartamento, descubre que tiene como vecino a Julian, el atractivo camarero que perdió el trabajo por culpa suya unas semanas atrás. Micah se siente fatal, pero él no le da la oportunidad de disculparse, y ella pronto descubre que el chico no deja que nadie se le acerque.
Cuanto más lo conoce, más le fascina su carácter impenetrable, al tiempo que crece el hormigueo que le invade cuando lo tiene cerca. Sin embargo, Julian guarda un secreto que podría cambiar para siempre el modo en que Micah lo ve...
Todo está hecho pedazos. Jack ha roto el trato con Holly y nunca nada le había dolido más, pero tiene una razón demasiado importante para hacerlo. Holly no entiende qué ha ocurrido. Le han destrozado el corazón, pero no piensa hundirse. Tiene una lista de metas. Es valiente y va a perseguir sus sueños.
Sin embargo, por mucho que lo intenten, Jack y Holly no son capaces de olvidarse el uno del otro. Cada vez que se ven, cada vez que están en la misma habitación, su respiración se acelera y el corazón les late desbocado.
Los problemas de Jack, que ni siquiera son suyos, Tennessee, Bella, lo que ocurrirá después de graduarse? Demasiadas cosas los separan, pero lo que sienten cuando están cerca es más grande, más fuerte. El amor ya ha marcado el camino.
una esgrimista torrentina y un capo eritrense entran en un establo y, aunque suene a chiste de taberna, lo que hacen allí no tiene nada de divertido. Alguien los ha contratado para secuestrar a Luca, el mozo de cuadra que conoce a la princesa Amarande desde que ambos eran niños y con el que ella mantiene, según se rumorea, algo más que amistad. ¿El motivo del secuestro? Forzar el matrimonio de la princesa con uno de los tres pretendientes a su trono, que está vacío desde la muerte (asesinato, sospecha ella) de su padre. Para Amarande, dejarse chantajear resulta inconcebible: no piensa renunciar a su corona, ni a su libertad, ¡ni a Luca! Lo suyo es amor verdadero, y eso no sucede todos los días. ¿Quieren descubrir de qué es capaz la princesa Amarande? Pues bien: como deseen.
Hay dos cosas que son inalterables: su pasado y mis reglas.
1. El tiempo máximo del que dispongo para hacer feliz a una persona son ocho semanas.
2. Si no lo consigo y considero que podría llegar a hacerlo, tengo un tiempo extra de ocho días.
3. Transcurrido el tiempo desaparezco por completo de la vida del paciente, su felicidad en ningún momento puede depender de mí.
Mía tiene un trabajo inusual: se dedica a hacer felices a las personas sin que ellas sepan que lo hace por trabajo. Precisamente por eso la contratan los padres de Max, un chico que ha intentado suicidarse. Cuando los caminos de ambos se crucen, saltarán chispas: el no quiere verla ni en pintura, ella tiene que hacer todo lo posible por devolverle la felicidad.
Hay amores que son de otro mundo… y la luna siempre nos abraza. Dulcinea nos regala una nueva, profunda y fantástica bilogía que inspirará de nuevo a todos sus lectores.
Una maravillosa edición especial que incluye las dos novelas de la serie Luna, Suenas a blues bajo la luna llena y Si la luna nos viera tocaría nuestra canción.