En tiempos remotos, el dios Sol creó a las iracundas bestias, las peligrosas montañas, los bravos ríos y a los humanos, pero a estos los dejó indefensos ante las amenazas de la isla de Gaeraid.
Por ello bendijo a algunos con poderes increíbles.
Ocho dones para protegerse y ocho clanes que vivirán en paz por siempre.
Sin embargo, ningún dios hace regalos sin pedir nada a cambio.
A veces, volver para decir adiós es lo único que puede salvarnos.
¿Qué ocurre cuando lo único que te queda es un corazón roto, un futuro incierto y la vuelta a la casilla de salida?
Darcy abandonó Tofino un día de diciembre, cargada de sueños rotos y promesas sin cumplir. Desde entonces, no ha hecho otra cosa que huir de los recuerdos y sus heridas.
Ahora, sus pasos la han llevado de nuevo al principio.
A un lugar donde el amor y la culpa colisionan.
Donde la lluvia cuenta historias y esconde secretos.
Porque hay instantes que marcan toda una vida.
Porque, a veces, volver para decir adiós es lo único que puede salvarnos.
una esgrimista torrentina y un capo eritrense entran en un establo y, aunque suene a chiste de taberna, lo que hacen allí no tiene nada de divertido. Alguien los ha contratado para secuestrar a Luca, el mozo de cuadra que conoce a la princesa Amarande desde que ambos eran niños y con el que ella mantiene, según se rumorea, algo más que amistad. ¿El motivo del secuestro? Forzar el matrimonio de la princesa con uno de los tres pretendientes a su trono, que está vacío desde la muerte (asesinato, sospecha ella) de su padre. Para Amarande, dejarse chantajear resulta inconcebible: no piensa renunciar a su corona, ni a su libertad, ¡ni a Luca! Lo suyo es amor verdadero, y eso no sucede todos los días. ¿Quieren descubrir de qué es capaz la princesa Amarande? Pues bien: como deseen.
Una nueva comedia romántica situada en la NASA en la que una científica se ve obligada a trabajar en un proyecto junto a su archienemigo... con resultados explosivos.
Bee Königswasser se rige siempre por un código muy sencillo: ¿qué haría Marie Curie? Si la NASA le ofreciera liderar un proyecto de neuroingeniería, un sueño hecho realidad después de pasarse años malviviendo con las migajas del mundo académico, Marie aceptaría sin dudarlo. Obvio. Pero la madre de la física moderna nunca tuvo que codirigir ningún proyecto con Levi Ward.
A ver, Levi no está nada mal: es alto, moreno y tiene una mirada de lo más penetrante. Pero Levi dejó muy claros sus sentimientos por Bee en la universidad: es mejor que dos enemigos trabajen cada uno en su propia galaxia muy muy lejana.
De pronto, Bee se encuentra con que su material ha desaparecido, el personal pasa de ella y su maltrecha carrera profesional pende de un hilo. Puede que su lóbulo occipital esté jugándole una mala pasada, pero juraría que Levi empieza a convertirse en su aliado, apoyando sus decisiones, secundando sus ideas... devorándola con esa mirada suya. Y las diferentes posibilidades traen a sus neuronas de cabeza.
Sin embargo, cuando llega el momento de jugársela y arriesgar el corazón, solo hay una pregunta que importe: ¿Qué hará Bee Königswasser?
Para treinta y cinco chicas, la Selección es una oportunidad que solo se presenta una vez en la vida. La oportunidad de escapar de la vida que Ies ha tocado por nacer en una determinada familia. La oportunidad de trasladarse a un mundo de trajes preciosos y joyas que no tienen precio. La oportunidad de vivir en un palacio y de competir por el corazón del guapísimo príncipe Maxon. §in embargo, para America Singer, ser seleccionada es una pesadilla porque significa alejarse de su amor secreto, Aspen, quien pertenece a una casta inferior a la de ella; y también abandonar su hogar para pelear por una corona que no desea y vivir en un palacio que está bajo la constante amenaza de ataques violentos por parte de los rebeldes. Es entonces cuando America conoce al príncipe Maxon. Poco a poco, se empieza a cuestionar los planes que ella había hecho para su vida y se da cuenta de que la vida con la que siempre soñó puede no poder compararse con el futuro que nunca se atrevió siquiera a imaginar.