Una fábula mordaz y sorprendentemente actual que expone con aguda claridad las trampas del poder y la corrupción.
En esta alegoría exquisita, los animales de la Granja Manor se levantan contra su opresor humano con la esperanza de construir una sociedad justa e igualitaria. Sin embargo, pronto descubren que incluso entre ellos mismos pueden nacer nuevos tiranos.
A través de personajes memorables como el carismático cerdo Napoleón y el noble caballo Boxer, Orwell desvela cómo las ideologías pueden ser distorsionadas y cómo los ideales revolucionarios se desmoronan frente a la ambición y la manipulación.
Rebelión en la Granja no es sólo una crítica al totalitarismo, sino también una profunda reflexión sobre la naturaleza humana, la política y el peligro de la ceguera colectiva. Esta novela breve, pero contundente, sigue resonando en la actualidad, recordándonos que «todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros».
En palabras de George Orwell, Rebelión en la granja es la historia de una revolución que sale mal. La corrupción, el abuso de poder, la manipulación de la verdad y el culto al líder acaban con los sueños de libertad, igualdad y justicia de los habitantes de la Granja de los
Animales. Hasta los ideales más nobles pueden pervertirse y degenerar en una parodia de aquello contra lo que se luchaba.
Con esta sátira feroz de todos los totalitarismos, Orwell nos regala una apasionada reivindicación de la libertad que se ha convertido por méritos propios en uno de los grandes clásicos de la literatura del siglo XX.
Theo Silva, vaquero indomable. Mujeriego empedernido. Un problema seguro envuelto en un cuerpo que corta la respiración.
Y me está mirando como si quisiera devorarme.
Pero por fin estoy a punto de escapar de un matrimonio tóxico y me he prometido que me mantendré alejada de los hombres, así que lo único que veo cuando lo miro es una tentación servida junto a una generosa ración de desamor.
Es difícil confiar en este hombre..., pero aún lo es más resistirse a él.
Más que difícil, es imposible, porque Theo no es de los que se rinden... Y por mucho que intente pasar de él, derrite mi gélida coraza y pulveriza todas mis defensas.
Mientras tomamos una copa en un bar del pueblo, le confieso mis secretos más oscuros y profundos. Y luego paso con él la noche más ardiente de toda mi vida.
Y luego le pido que olvide lo que ha ocurrido.
Se suponía que iba a ser una historia de una sola noche.
Un secreto.
Pero, por culpa de una consecuencia inesperada, va a ser un secreto imposible de guardar.
Theo Silva, vaquero indomable. Mujeriego empedernido. Un problema seguro envuelto en un cuerpo que corta la respiración.
Y me está mirando como si quisiera devorarme.
Pero por fin estoy a punto de escapar de un matrimonio tóxico y me he prometido que me mantendré alejada de los hombres, así que lo único que veo cuando lo miro es una tentación servida junto a una generosa ración de desamor.
Es difícil confiar en este hombre..., pero aún lo es más resistirse a él.
Más que difícil, es imposible, porque Theo no es de los que se rinden... Y por mucho que intente pasar de él, derrite mi gélida coraza y pulveriza todas mis defensas.
Mientras tomamos una copa en un bar del pueblo, le confieso mis secretos más oscuros y profundos. Y luego paso con él la noche más ardiente de toda mi vida.
Y luego le pido que olvide lo que ha ocurrido.
Se suponía que iba a ser una historia de una sola noche.
Un secreto.
Pero, por culpa de una consecuencia inesperada, va a ser un secreto imposible de guardar.
Mara Torres ha escrito un libro lleno de cariño y delicadeza. Un gran homenaje a su hermana Alicia para tratar de entender las razones que la llevaron al suicidio, y una forma también de seguir demostrándole su amor, más allá del tiempo y la existencia. Este relato en primera persona se cruza con un texto de su hermana que encontraron entre sus pertenencias. Un diario en el que Alicia Torres iba desgranando su vida. El resultado es esclarecedor y emocionante, porque nos sumerge en los sentimientos de alguien que se aferraba a cualquier atisbo de felicidad para superar la existencia. En palabras de la autora: «Este no es un libro sobre mi familia ni sobre el suicidio. Es un libro sobre la mente de mi hermana pequeña y el proceso que la sumerge en la oscuridad total. Es la historia de alguien que deseaba vivir, pero no fue capaz de conseguirlo».
Un recopilatorio de la correspondencia de Ray Bradbury, uno de los escritores y creativos más conocidos de nuestro tiempo.
Ray Bradbury fue uno de los escritores y creativos más conocidos de nuestro tiempo. Ahora, por primera vez, se recoge y publica su correspondencia en una selección que abarca desde sus años de adolescencia hasta su vejez. Una correspondencia que, además, fue de gran alcance: Bradbury interactuó con una muestra nutrida de grandes figuras culturales del siglo XX.
Jonathan R. Eller, erudito y biógrafo del autor, se ha encargado de recopilar este volumen mostrando la progresión de Bradbury a través de la vida tal como él la conocía, y no necesariamente como el público lo percibía. A las cartas enviadas y dirigidas a mentores y otros escritores les sigue correspondencia con directores de cine como John Huston, François Truffaut y Federico Fellini.
También encontramos cartas dirigidas a editores y agentes, así como otras misivas que capturan momentos de reconocimiento nacional e internacional, las sombras de la guerra y la intolerancia que motivaron algunos de sus mejores escritos, y la relación con los amigos y familiares que compartieron los recuerdos de su vida.
«Los Fusileros siempre éramos los primeros en desembarcar, porque, de hecho, siempre formábamos la vanguardia al avanzar y la retaguardia en las retiradas. Como los antiguos nativos de Kent, exigíamos por derecho el puesto de honor en el campo de batalla. [...] Ni el calor del ardiente sol, ni las largas millas, ni las pesadas mochilas, pudieron domeñar nuestro ardor.
[...] Era una visión gloriosa la de nuestras banderas desplegadas al viento en aquellos campos. Los soldados parecían invencibles: nada, pensaba yo, hubiese podido derrotarlos. Con decir que, nada más que en los Fusileros, contábamos con algunos de los hombres más duros que hubiesen luchado nunca bajo el sol ardiente en tierra enemiga. Pero viví para ver cómo las penalidades y la fatiga acababan con cientos de ellos antes de que hubiesen pasado unas pocas semanas.
[...] En la retirada de Salamanca recuerdo haber visto caer a muchos hombres. Entonces se trataba ya prácticamente de un "sálvese quien pueda". Aquellos cuyas fuerzas empezaban a fallarles no miraban ni a izquierda ni a derecha, sino que, con los ojos vidriosos, seguían adelante, tambaleándose, como buenamente podían.
[...] Tras la desastrosa retirada a La Coruña, los Fusileros habíamos quedado reducidos a una sombra enfermiza, si se me permite el término. Mi compañía, de cerca de un centenar de hombres, no contaba ya sino tres.»
«Tengo que escribir sobre el placer que siento al escribir por encima de un dibujo. Esto es lo que hay que decir: entre los 7 y los 22 años pensé que iba a ser pintor. A los 22, murió el pintor que había en mí y empecé a escribir novelas. En 2008, entré en una tienda y salí con dos enormes bolsas llenas de lápices y pinceles; luego, entre el placer y el temor, empecé a dibujar en pequeños cuadernos. No, el pintor que había en mí no estaba muerto».
Desde hace quince años, Orhan Pamuk escribe y dibuja a diario en sus cuadernos. Anota sus pensamientos sobre la actualidad, dialoga con los personajes de sus novelas, confiesa sus miedos y preocupaciones, narra sus encuentros y viajes y reflexiona sobre el amor y la felicidad.
Por primera vez, el escritor que soñaba con ser pintor nos muestra una cuidada selección personal de sus dibujos, una bellísima aproximación a la íntima y prolífica lectura que hace Pamuk del mundo y de la vida a través de un conmovedor mosaico de paisajes y reflexiones. Recuerdos de montañas lejanas se convierte así en un verdadero espacio artístico alejado del diario o las memorias tradicionales, dando lugar a un libro singular e inimitable.
En una época en que la fotografía llegó para atajar el tiempo y los ríos de petróleo manaban como un milagro oscuro de la tierra, Alejandro Plata, un inspector de obras férreas, desaparece cerca del puerto del Cacique. Su hermano y su madre lo buscan en distintos tiempos. Su amante lo aguarda por años. Y, en el trasegar de la búsqueda y a la espera del reencuentro, desembarcan en Colombia el progreso y la explotación petrolera, que no solo violenta las aguas y las tierras, sino que suma desigualdad e indignación al caos social del país.
En esta extraordinaria novela polifónica, un viaje alucinante por los rincones de Colombia, Daniel Ferreira nos empuja a descifrar este lugar y su tragedia de hijos desaparecidos, y nos prueba que lo poderoso y permanente es la naturaleza, y lo fugaz y frágil es lo humano.