Londres, 1937. Si hay algo que Rebecca Heyworth odie más que asistir a las fiestas que organizan sus padres es saber que pronto se verá obligada a escoger marido. Ella no quiere a un hombre que la controle, solo quiere pintar y que la dejen vivir a su manera. De momento, tiene que conformarse con asistir a unas clases de arte, pero todo cambia cuando el atractivo Leopold se cruza en su camino.
Leopold Blum, un pintor de origen alemán afincado en París, es miembro destacado del surrealismo y acude a la capital inglesa para exponer su obra. Fascinado por la vitalidad y la pasión de la joven, la invita a acompañarlo a Francia.
Tras romper con su familia y su pasado, Rebecca viajará hasta la ciudad de la luz, donde se codeará con los artistas del momento, vivirá una intensa historia de amor y descubrirá su auténtico talento mientras la sombra de la Segunda Guerra Mundial se cierne sobre el futuro del mundo y amenaza con tomar las riendas de sus destinos.
Llega el fin del verano y Hugo está listo para despedirlo en un festival con sus amigos. Esa noche, mientras disfrutan de la música y el baile, conoce a un chico
misterioso con el que acaba intercambiando unos besos y del que cree que no volverá a saber nada.
Durante ese mismo verano, Gael, un joven de clase alta que trabaja para su padre en un importante banco del país, decide dar un volantazo a su vida y seguir su vocación de dedicarse a la enseñanza. Su prometida Cayetana, con la que va a casarse ese mismo año, le apoya en su intención.
Yo solía trabajar limpiando las casas de otras personas, ahora apenas logro creerme que este sea mi hogar. La encantadora cocina, la calle tranquila, el enorme jardín en el que los niños pueden jugar. Mi marido y yo hemos ahorrado durante años para que nuestros hijos tengan la vida que se merecen. Aunque siento algo de recelo hacia nuestra vecina, la señora Lowell, veo su invitación a cenar como una oportunidad para hacer amigos. Cuando su empleada abre la puerta con un delantal blanco y el pelo recogido en un moño tirante, sé exactamente cómo se siente. Pero su gélida mirada me produce escalofríos... La empleada de los Lowell no es lo único extraño de nuestra calle. Estoy convencida de que alguien nos observa. Y cuando conozco a la mujer que vive enfrente, sus palabras me dejan petrificada: "Ten cuidado con tus vecinos". ¿Cometí un terrible error mudándome aquí con mi familia? Pensaba que había dejado atrás mis secretos oscuros. Pero ¿podría ser este apacible barrio residencial el sitio más peligroso de todos?
Escalera interior es el murmullo de los patios de luces que recogen olores de guisos, ruidos de cacharros y cucharones, risas, confidencias susurradas a media voz, buenos días y buenas noches que se intercambian en el rellano; es el murmullo que recoge nuestra rutina, la de la gente de a pie, en esas realidades pequeñas que son las que esconden las grandes historias. Las que, durante años, Almudena Grandes imaginó y regaló a sus lectores en El País Semanal, donde, cada quince días, a veces como narraciones, otras como escenas, y otras más como crónicas, levantaba personajes, vidas que merecían ser contadas.
Stella es una niña muy inteligente y sensible, precoz para su edad, pero de un tiempo a esta parte su conducta ha cambiado y Charlotte, su madre, está muy preocupada. Su comportamiento imprevisible y que en ocasiones puede llegar a ser antisocial, ha desaparecido. Stella se ha convertido en una criatura dócil y complaciente, y hasta parece haber sufrido un retroceso en su aprendizaje. Una actitud que recuerda cada día más a la personalidad de Blanka, su antigua niñera, fallecida recientemente.
Charlotte, embarazada de su segundo hijo, no se siente bien y está convencida de que, de algún modo, Blanka es la responsable de la transformación de su hija. Pero, ¿cómo es posible que la niñera siga formando parte de sus vidas? Charlotte está obsesionada y no duda de que solo ella puede salvar a su hija, incluso cuando su marido tiene claro que todo está en su cabeza.
Un retrato implacable de la sociedad del malestar que arroja luz sobre la precariedad emocional y el desamparo de quienes más sufren las deficiencias del sistema sanitario», Daniel Remón.
Nadie tiene la culpa. Estas cosas pasan. Solo fue un «incidente». Esa es la palabra que más se repite a la hora de hablar del enfrentamiento entre Ricardo Montesinos, jefe de la planta de psiquiatría del hospital, y Manuel Alejandro, un joven paciente ingresado por tercera vez en la unidad de agudos. La versión oficial se empieza a desmoronar cuando un escritor en crisis, que estuvo ingresado hace veinte años en ese mismo lugar, se decide a investigar el caso y confronta los testimonios de todos los implicados.
Basada en hechos y personajes reales, El incidente es una novela polifónica que aborda cuestiones fundamentales y contradictorias en torno a la enfermedad mental: la diversidad de causas que la inducen biológicas y contextuales, los intereses detrás del aumento del malestar en nuestra sociedad o la necesidad de acabar con el estigma que la rodea sin caer en el exhibicionismo al que conduce su permanente visibilización.