Clemente Aragón no entiende por qué, siendo un hombre casado y con buena reputación en la sociedad salvadoreña, continúa enredándose con mujeres. Su aventura con Blanca, esposa de un general y buen amigo suyo, podría haberse filtrado. Anida ahora en Clemente una nueva sensación de paranoia, que se acrecienta con unas misteriosas llamadas y el extraño suicidio de uno de los luchadores de lucha libre que asistía al grupo de Alcohólicos Anónimos que coordina.
Es finales de febrero de 1972 y, después de que el gobierno militar de El Salvador cometiera un fraude electoral, el nombramiento de un nuevo presidente desata las protestas y una oleada de intrigas y conspiraciones. Clemente preferiría mantenerse al margen, pero los acontecimientos se precipitarán a lo largo de un fin de semana, mientras el destino de la familia Aragón se entrelaza con la deriva de una nación en medio de un conflicto inagotable.
Con este libro, Gabriel García Márquez se descubrió a sí mismo como un narrador. Sin embargo, la intención primera era escribir un reportaje sobre un hombre, Luis Alejandro Velasco, que estuvo diez días a la deriva en una balsa mecida por el mar Caribe. El futuro Nobel de Literatura y entonces joven reportero que era García Márquez escuchó el relato de los hechos de boca de su protagonista y los transformó, tal vez sin pretenderlo, en un prodigioso ejercicio literario, una narración escueta y vigorosa donde late el pulso de un gran escritor. La publicación por entregas del reportaje en El Espectador de Bogotá supuso un alboroto político considerable -se revelaba la existencia de contrabando ilegal en un buque de la Armada colombiana, lo que costó la vida de siete marineros y el naufragio, más afortunado, de Velasco- y el exilio para su autor.
La cafetería Torunka está escondida en una angosta callejuela de Tokio, un rinconcito del barrio frecuentado tanto por gatos del vecindario como por turistas. Entre sus clientes habituales se encuentran Chinatsu Yukimura, una misteriosa joven que siempre deja una servilleta doblada en forma de bailarina antes de marcharse; Hiroyuki Numata, un hombre de mediana edad que ha vuelto al barrio en busca de la vida feliz que abandonó años atrás, y Shizuku, la hija adolescente del propietario de la cafetería, quien sigue tratando de superar la muerte de su hermana mientras se enamora por primera vez.
Si bien la cafetería Torunka sirve un café ideal, lo que les proporciona a esas almas desdichadas es algo infinitamente más valioso.
Cada tres inviernos dos personas desaparecen en Darkwell.
El único rastro es un reguero de sangre sobre la nieve.
¿Hay un asesino suelto en el pueblo o no es más que un castigo divino por los secretos que allí se ocultan?
Un joven cura llega en busca de respuestas sin saber que encontrará un amor que lo corromperá y una oscuridad que se apoderará de su alma.
Es tiempo de cacería en Darkwell. y las apariencias engañan.
¿Está maldito el pueblo o la maldición son sus habitantes?
Huyendo de la monotonía de su vida, Hugh Rogers tropieza con un umbral secreto que lo conduce a Tembreabrezi, un mundo suspendido en un crepúsculo eterno. Allí se encuentra con Irene Pannis, que desde la adolescencia ha hecho de ese lugar su refugio y lo considera suyo.
Cuando una presencia oscura amenaza con destruir la calma de Tembreabrezi, ambos deberán emprender juntos una peligrosa misión. En el trayecto, el miedo y la desconfianza se transformarán en un vínculo inesperado que marcará su destino.
Con El lugar del comienzo, Ursula K. Le Guin teje una fábula inolvidable sobre el tránsito a la madurez, donde lo real y lo fantástico convergen en el umbral de un destino incierto.
¿Por qué lo prohibido siempre resulta tan tentador?
Bella Keating es una experta en algoritmos y, en su tiempo libre, está desarrollando una fórmula para encontrar a su pareja ideal Hasta que un día hereda un equipo profesional de la NFL de un padre al que nunca conoció.
Aunque la herencia por sorpresa supone un gran reto, lo que realmente le rompe los esquemas es la insistente presencia del quarterback del equipo. Christian Knox es guapo, seductor y su algoritmo diría que no son nada compatibles. Pero ¿quién dijo que la ciencia nunca se equivoca?