Ana Blandiana (Timi?oara, Rumanía, 1942), Premio Princesa de Asturias de las Letras 2024, es una de las voces más poderosas de la lírica contemporánea. Entre sus libros de poemas destacan Primera persona del plural (1964), El talón vulnerable (1966), El tercer sacramento (1969), El sueño dentro del sueño (1977) y El ojo del grillo (1981).
Se hace silencio en mí (2024) plantea, desde un acuciante sentimiento de nostalgia del futuro, de la muerte y de la eternidad, las grandes preguntas del yo acerca de la vida, el paso del tiempo y lo divino. En estos poemas, Blandiana reconfigura constantemente la forma y la expresión poética, los temas y motivos con los que alcanza una serenidad cargada de significado, al tiempo que indaga en el misterio de la existencia y de la creación. Este libro, que sigue a Variaciones sobre un tema dado (2018), marcado por idéntica tensión interior, depura el lenguaje hasta alcanzar la revelación de la esencia y explora los conceptos del principio y del final, situándose en el cruce de dos mundos donde la frontera entre la vida y la muerte se disuelve, y lo tanático se transfigura en un nuevo soplo vital.
Considerada la Ajmátova bielorrusa, Yauheniya Yaníshehyts (Rudka, 1948 - Minsk, 1988) pertenecería a esa promoción de escritores de los años setenta que como Ryhor Baradulin o Danuta Bichel, sienten un gran amor por su tierra natal y se ven influidos por las generaciones que vivieron directamente la Gran Guerra Patria, pero también muestran en su poesía la importancia de la tradición y el folklore eslavo, el paisaje y sus gentes y, sobre todo, la necesidad de reivindicar la lengua bielorrusa, es quizás aquí donde reside el mayor atractivo de Yaníshchyts: la renovación y frescor de su obra, marcada por una gran riqueza imaginística en el uso de los recursos estilísticos, la variedad de discursos textuales, la maestría de la rima y el verso, los juegos de palabras, un exquisito vocabulario sobre la naturaleza, etc., sin olvidar también una vertiente de preocupaciones sociales e históricas: desde la denuncia de la deshumanización contemporánea hasta constatar el sufrimiento de las viudas y madres de posguerra, a la vez que también se apunta una línea más meditativa sobre el tiempo y la propia existencia, todo este abanico estético hace que su poesía adquiera un enfoque verdaderamente actual y universal.
Un único astronauta.
Una misión imposible.
Un aliado que jamás habría imaginado.
Ryland Grace es el único superviviente en una misión desesperada. Es la última oportunidad y, si fracasa, la humanidad y la Tierra misma perecerán.
Claro que, de momento, él no lo sabe. Ni siquiera puede recordar su propio nombre, y mucho menos la naturaleza de su misión o cómo llevarla a cabo.
Lo único que sabe es que ha estado en coma inducido durante mucho mucho tiempo. Acaba de despertar y se encuentra a millones de kilómetros de su hogar, sin más compañía que la de dos cadáveres.
Muertos sus compañeros de tripulación, y a medida que va recuperando confusamente los recuerdos, Grace se da cuenta de que se enfrenta a una misión imposible. Recorriendo el espacio en una pequeña nave, depende de él acabar con una amenaza de extinción para nuestra especie.
Sin apenas tiempo y con el ser humano más cercano a años luz de distancia, habrá de conseguirlo estando completamente solo.
¿O no?
Si hay algo que Bast sabe hacer es negociar. Verlo hacer un trato es ver trabajar a un artista…, pero incluso el pincel de un maestro puede errar. Sin embargo, cuando recibe un regalo y lo acepta sin ofrecer nada a cambio, su mundo se tambalea. Pues, aunque sabe regatear, no sabe deberle nada a nadie.
Desde el amanecer a la medianoche, durante el transcurso de un día, seguiremos al fata más encantador de la Crónica del Asesino de Reyes mientras baila con el peligro una y otra vez con asombrosa gracilidad.
El estrecho sendero entre deseos es la historia de Bast. En ella, nuestro protagonista sigue a su propio corazón, aunque sea en contra de su buen juicio. Porque, al fin y al cabo, ¿de qué sirve la cautela si lo mantiene a uno alejado de la aventura y del placer?
Elvira Sastre, escritora, traductora y filóloga, nació en Segovia en 1992, es una de las poetas más reconocidas e influyentes de la poesía en español de los últimos años. Su obra lírica está reunida en el libro Lo que la poesía aún no ha escrito, Visor 2023. Como novelista en 2019 obtuvo el Premio Biblioteca Breve. «A Elvira Sastre se la veía venir, desde su primer libro. Después ha llegado lejos porque ha seguido buscando, pero en estos versos iniciales ya era evidente que se trataba de una escritora distinta, especial, con una mirada digna de ser oída. Sus obras son espejos para mucha gente porque reflejan estados de ánimo colectivos, ofrecen refugio a quien los lee y le cuentan también su propia historia, porque su autora tiene una mirada a la vez íntima y social, romántica y reivindicativa; y algo más que es la virtud que distingue a los buenos poetas: ser una buena narradora. Volver a estas páginas nos confirma que no nos equivocábamos a quienes empezamos a seguirle la pista en ellas».
En el verano de 1980, pocos días antes de la ceremonia de apertura de los célebres Juegos Olímpicos boicoteados por multitud de países tras la invasión soviética de Afganistán, Liza Klein y su madre abandonan Moscú para pasar tres días en el campo, pero ni siquiera estas breves vacaciones permiten a la joven descansar de la severa educación que le impone su protectora madre de orígenes aristocráticos. A través de la relación entre ambos personajes, la autora revisita lugares olvidados para reconstruir el pasado: ¿qué supone haber nacido y crecido en la Unión Soviética?, ¿en qué consistía aquella «educación» y hasta qué punto era, pese a todo, soviética la que inculcaron a sus vástagos las elites nacidas del deshielo?