Desde Mi hermana Elba, su primer y ya mítico volumen de relatos, hasta Parientes pobres del diablo, Cristina Fernández Cubas no ha dejado de sorprender, deleitar y, literalmente, maravillar a lectores y a críticos, hasta el punto de convertirse no sólo en una autora de culto sino también en un referente indiscutible para sucesivas generaciones de cuentistas. Todos los cuentos reúne más de veinticinco años de escritura: veinte relatos procedentes de cinco libros –Mi hermana Elba (1980), Los altillos de Brumal (1983), El ángulo del horror (1990), Con Agatha en Estambul (1994) y Parientes pobres del diablo (2006)–, y uno más, no publicado en ninguno de estos volúmenes e incluido ahora por expreso deseo de la autora.
A finales del siglo XVlII,la joven criolla Antonia de Salis vive con su prima Teresa en Rusia. Allí reciben la visita de un fascinante militar hispanoamericano, Francisco de Miranda, precursor de la independencia que agita a las colonias, que está de visita en Rusia para tejer una alianza con Potemkin. Antonia cae seducida ante un personaje tan idealista como ardiente, con fama de donjuán y magnífico contador de historias ante las damas. Tanto que, tras algunos encuentros furtivos, decide seguirlo hasta San Petersburgo, donde Francisco de Miranda es perseguido, sin saberlo, por un diplomático español empeñado en capturarlo. Treinta años después, en la cárcel de La Carraca en Cádiz (los hechos están rigurosamente documentados), un general Miranda enfermo y vencido recibe las visitas y los cuidados de una enigmática mujer que tiene muy presentes las aventuras de Crimea y de San Petersburgo.
Celia y Fernando deciden emprender un crucero por el Caribe en un intento de recobrar una intimidad diezmada por la rutina matrimonial. El viaje por las islas se inicia al ritmo dulzón de los boleros. Y, poco a poco, el lector va remontándose en el pasado aparentemente anodino y recatado de los protagonistas, hasta llegar a esa otra vida, infinitamente más rica y sugerente, donde las parejas suelen agazapar apasionados secretos inconfesables, y sobre todo inconfesados.
En el placentero escenario del crucero, Celia y Fernando descubren que esos mismos recuerdos, en contacto con la sensualidad natural del entorno, podrían transformar sus existencias de un modo inesperado.
En Londres, un joven inglés llamado Aubrey conoce de forma casual a Lord Ruthven, un misterioso noble de origen incierto que lo invita a viajar con él por Europa, a lo que el muchacho accede encantado. Pero a medida que vayan pasando los días el joven Aubrey irá descubriendo todo tipo de comportamientos extraños en la personalidad de Lord Ruthven y más adelante tendrá una revelación de lo más espeluznante sobre la auténtica naturaleza de su amigo.
Inspirándose en la figura de Lord Byron, John Polidori creó un nuevo modelo de vampiro: aristocrático, seductor y absolutamente despiadado.
La fama de Chéjov suele ocultar o pasar por alto su talento para la comedia, algo que él, a tenor de sus disputas con Stanislavski, seguramente nos reprocharía. Pero tanto en «Mercancía viva» (1882) –donde un hombre sorprende in fraganti a su mujer y a su amante, pero se aviene a un arreglo económico de inesperadas consecuencias– como en «Flores tardías» (1882) –la historia de la ruina de una familia aristocrática, y del amor ciego de una princesa por un médico que nació siendo siervo– el humor, las situaciones equívocas y las degradaciones cómicas se revelan parte esencial de su universo. Más «impecablemente» chejoviano es «Mi mujer» (1892), una obra maestra de la técnica del punto de vista que nos desvela poco a poco la odiosa personalidad de un hombre que ha perdido el amor de su mujer, y, poco a poco también, en medio de una hambruna, la transformación que le permite recuperarlo. En «Un asesinato» (1892), las desavenencias religiosas y un callado conflicto por una herencia conducen a una tragedia familiar, contada, en su preparación y en sus secuelas, con minuciosidad y sin suspense.
Desde la publicación de Los pilares de la Tierra en 1989, millones de lectores de Ken Follett en todo el mundo esperaron ansiosamente este libro. Un mundo sin fin está ambientado en la misma ciudad de Kingsbridge, dos siglos después de la construcción de su majestuoso templo gótico. La catedral y el priorato vuelven a formar la base de esta magnífica historia de amor y de odio, de ambición y de venganza, con el fondo amenazador de la peste negra que aniquiló a la mitad de la población europea.
Intriga, asesinatos, hambruna, plagas y guerras. Un retrato admirable del mundo medieval y una novela extraordinaria que aporta una nueva dimensión a la ficción histórica.
«No hay rincón sin sorpresa, ni página tediosa.» Qué leer