Maggie Cassidy (escrita en 1953 y publicada en 1959) es el tercer volumen del magno ciclo La leyenda de Duluoz. En ella, el joven Jack Duluoz, de dieciséis años, conoce a una chica en el baile de Nochevieja de 1939, coquetean, vuelven a verse, se dan celos, son víctimas de murmuraciones, se pelean, se reconcilian y se enfrentan a las primeras decisiones de la vida adulta.
Es la historia del primer amor del protagonista, un amor adolescente que engloba otros despertares: al mundo exterior, la sexualidad, la espiritualidad, los estudios, el trabajo, la vocación.
Esta antología, que recoge biografías y poemas de los ganadores de las veinticinco primeras convocatorias del Premio de Poesía Joven Antonio Carvajal, ha sido reunida y se publica por iniciativa del Ayuntamiento de la granadina localidad de Albolote, que durante un cuarto de siglo viene promoviendo este Premio, ampliamente prestigiado por el acierto en la elección de los poetas que lo han obtenido en su primera juventud, cuyas notables trayectorias posteriores ha puesto en marcha y propiciado.
Estos poemas los encontró Inmaculada Pelegrín (Lorca, 1969) una mañana de enero en un lugar llamado Farrera con vistas al Alto Pirineo. Por esta circunstancia no debe extrañar que, al leerlos, huelan a hierba y a pan de centeno o se escuche, de fondo, bramar un cabirol. Fue imprescindible, para que ocurriera, que estuviesen por allí Fernando Carreter, conductor de diligencias; su hijo Saúl, descifrador de contraseñas; y Tito Pedro, un ermitaño sabio que los acogió en su eschatia. Aunque debatieron mucho sobre el tema, ninguno se atreve a afirmar si cuando decimos la teoría de las cosas nos estamos refiriendo a que nosotros tenemos una teoría sobre las cosas o a que las cosas tienen su propia teoría sobre el mundo.
Este es un libro sobre el ayer perdido vuelto a recuperar con las palabras. La nostalgia de la patria lejana divisada en las brumas de la memoria. Los pasos extranjeros del muchacho nicaragüense que escribe, ensayando su destierro desde niño. Y los pasos perdidos de los exiliados en las calles y plazas ajenas, cargando con su miseria y sus penas. Nómadas, inmigrantes ilegales. Nadies. Expatriados, desterrados, la garra de la lejanía clavada en el corazón. La lenta prisa del que camina en dirección opuesta. La búsqueda sin fin de la identidad perdida, las huellas dactilares borradas de las manos de la madre por la lejía. La carga de los recuerdos que no alivia sino la escritura cuando se toca fondo. ¿Cómo nombrar lo que no tiene nombre? De esta manera, con la poesía, tocando fondo.
The second part of J.R.R. Tolkien’s epic adventure The Lord of the Rings.
The Fellowship is scattered. Some brace hopelessly for war against the ancient evil of Sauron. Others must contend with the treachery of the wizard Saruman. Only Frodo and Sam are left to take the One Ring, ruler of the accursed Rings of Power, to be destroyed in Mordor, the dark realm where Sauron is supreme. Their guide is Gollum, deceitful and obsessive slave to the corruption of the Ring.
Charlotte Brontë's most beloved novel describes the passionate love between the courageous orphan Jane Eyre and the brilliant, brooding, and domineering Rochester. The loneliness and cruelty of Jane's childhood strengthens her natural independence and spirit, which prove invaluable when she takes a position as a governess at Thornfield Hall. But after she falls in love with her sardonic employer, her discovery of his terrible secret forces her to make a heart-wrenching choice. Ever since its publication in 1847, Jane Eyre has enthralled every kind of reader, from the most critical and cultivated to the youngest and most unabashedly romantic. It lives as one of the great triumphs of storytelling and as a moving and unforgettable portrayal of a woman's quest for self-respect.
Mark Twain was one of the nineteenth century's greatest chroniclers of childhood, and of all his works his beloved novel The Adventures of Tom Sawyer most enchantingly and timelessly captures the sheer pleasure of being a boy.
Tom Sawyer is as clever, imaginative, and resourceful as he is reckless and mischievous, whether conning his friends into painting a fence, playing pirates with his pal Huck Finn, witnessing his own funeral, or helping to catch a murderer. Twain’s novel glows with nostalgia for the Mississippi River towns of his youth and sparkles with his famous humor, but it is also woven throughout with a subtle awareness of the injustices and complexities of the old South that Twain so memorably portrays.