Época de la Regencia, Inglaterra. La señorita Beatrice Hyde-Clare tiene veintiséis años, es huérfana, vive de la caridad de sus parientes y no tiene muchas esperanzas de casarse. Su papel en la vida parece claro: coser, sonreír y no molestar.
Pero cuando recibe una invitación para una elegante fiesta campestre decide que, esta vez, disfrutará. Ni siquiera la presencia del duque de Kesgrave (arrogante, apuesto y absolutamente irritante) le arruinará el momento. Aunque fantasear con verterle la sopa de tortuga sobre la cabeza, eso sí, es tentador.
Lo que Bea no espera es tropezarse con un cadáver. Y menos aún que el juez lo declare suicidio cuando ella sabe que no lo es. Así que, por mucho que le digan que se comporte como una dama… Bea tiene otros planes.
David Burroughs vive una vida idílica junto a su esposa Cheryl y su querido hijo Matthew, de tres años, en un tranquilo suburbio de clase trabajadora. Una fatídica noche despierta y descubre que el pequeño ha sido asesinado mientras él dormía.
Media década después, David cumple condena por la muerte de su hijo en una prisión de máxima seguridad. Él está rendido ante su destino, hasta que un día, Rachel, la hermana menor de su esposa, le hace una sorprendente visita para llevarle una fotografía de un parque de atracciones. Al fondo y casi fuera de cuadro, se puede observar a un niño que tiene un parecido inquietante con Matthew.
A pesar de las pocas posibilidades que existen de que ese niño sea realmente su hijo, David tiene la absoluta certeza de que Matthew sigue vivo y se convierte en un prófugo decidido a lograr lo imposible: encontrarlo, limpiar su propio nombre y descubrir la verdadera historia sobre lo sucedido.
Bajo la aparente tranquilidad de aldeas remotas y paisajes apartados, se esconden muchos casos de violencia y muerte que han marcado a fuego a los habitantes de la zona, a toda una región e incluso a todo un país. En Crímenes rurales se presentan trece de estos casos perturbadores que han obsesionado al público de diversos períodos y diferentes lugares de la geografía española. Sin embargo, las autoras de este libro van un paso más allá y huyen del morbo fácil para comprender —aunque solo sea un poco— los horrores que habitan en este mundo.
¿ESTÁ CAPACITADO EL SISTEMA LEGAL PARA HACER JUSTICIA?
Reno, Nevada. Santi Elcano es un abogado penalista que ha pasado de ser un entusiasta del sistema legal a un descreído de la justicia. En particular, por el caso de Anna Weston, una joven madre cuyo cuerpo fue hallado en el desierto.
Junto con su mentora C. J. asumieron la defensa de Michael Atwood, el acusado. A pesar de haber escasas pruebas tanto físicas como testificales en su contra, fue condenado a muerte.
Santi y, sobre todo, C. J. estaban convencidos de la inocencia de Atwood y, debido a esto, Santi lleva años cargando el peso de no haber podido hacer nada para evitar su destino.
Hasta que, pocos meses antes de que llegue la ejecución, Santi recibe una carta de Atwood pidiéndole que lo visite en la cárcel. Ese encuentro será revelador y dará un giro inesperado a los acontecimientos.
El cuerpo de una mujer vestida con una sotana de sacerdote y un particular tatuaje en la muñeca aparece en las escaleras de una iglesia, arrastrado por las mareas invernales de Venecia. Es el primer caso de asesinato de la capitana Kat Tapo, y hará lo que haga falta para descubrir la verdad. Pero a medida que se intensifica la búsqueda del asesino, Tapo empieza a descubrir secretos del pasado bélico de Italia que la pondrán en grave peligro...
¿Cómo puede un asesino esconderse durante décadas en un pequeño pueblo donde todos parecen conocerse?
Ha vuelto a ocurrir, una niña ha desaparecido en Nectar, un pueblo remoto de Pensilvania. En el lugar donde fue vista por última vez, se ha dejado un montículo de azúcar a modo de mensaje: «The Sugar Man» está de vuelta. La agente del FBI Dakota Finch deberá regresar a su pueblo natal para intentar averiguar quién es el asesino que desde hace décadas está evitando ser descubierto. No le será fácil llegar a la verdad con la cantidad de rumores y pistas falsas que corren por el pueblo. Finch deberá enfrentarse a sus propios prejuicios y pronto se dará cuenta de que deberá investigar en la Versammlung, una comunidad cercana tipo secta fundada hace más de dos siglos con los valores de un grupo religioso que huía de la persecución en Europa. El problema es que ingresar en ese grupo es muy complicado.
¿Logrará que confíen en ella lo suficiente como para compartir sus secretos?
El mismo día que la detective Harriet Blue se entera de que su hermano ha sido arrestado como principal sospechoso de una serie de asesinatos brutales, le comunican que será enviada a un lugar apartado del desierto australiano a investigar la desaparición de tres jóvenes trabajadores de la mina de Bandya.
Blue acepta a regañadientes un traslado en mitad de la nada, desde donde sabe que le es imposible tener acceso a ninguna información sobre el caso de su hermano, algo que su jefe ha planificado de manera intencionada.
Una vez allí conoce a su nuevo compañero, con quien debe enfrentarse a una serie de personajes y extrañas circunstancias que se desarrollan en ese recóndito lugar donde nada ni nadie parecen de fiar.
Cash sigue viviendo en la casa que heredó de su madre, la misma que su padre abandonó tiempo atrás, y se dedica a pintar y trabajar en la obra. No es que haya conocido nada más, nunca ha salido de los campos de Johnston, Wisconsin, y nunca le ha interesado demasiado hacerlo. ¿Para qué, cuando sus amigos, su trabajo y toda su vida está allí? Johnston es su hogar y lo adora en toda su escala de grises.
Pero entonces Rose, una extraña de hermosos ojos esmeralda, aparece en el bar de siempre como un soplo de aire fresco en una noche de verano. Y todo cambia. El mundo parece detenerse por un instante y al volver a girar lo hace en torno a ella. Es un flechazo. Al menos para Cash…
En una de las prisiones más infames de Escocia, un convicto es brutalmente asesinado en su celda. Al lado duerme John Rebus, que ha sido condenado y encerrado y ahora vive al otro lado del muro de la justicia.
Pero, como bien dicen, las viejas costumbres son difíciles de eliminar, y es imposible para un detective no caer en la tentación de investigar un misterio. Así que Rebus activa su instinto natural y se involucra en una trama de conspiración, corrupción y muerte en la que incluso a esta figura legendaria le costará mantener la calma.
Sin placa, sin autoridad y sin red de seguridad, caminará por la cuerda floja, con su vida en peligro a cada momento.