La historia de amor entre Fermina Daza y Florentino Ariza, en el escenario de un pueblecito portuario del Caribe y a lo largo de más de sesenta años, podría parecer un melodrama de amantes contrariados que al final vencen por la gracia del tiempo y la fuerza de sus propios sentimientos, ya que García Márquez se complace en utilizar los más clásicos recursos de los folletines tradiciones. Pero este tiempo -por una vez sucesivo, y no circular-, este escenario y estos personajes son como una mezcla tropical de plantas y arcilla que la mano del maestro moldea y con las que fantasea a su placer, para al final ir a desembocar en los territorios del mito y la leyenda. Los jugos, olores y sabores del trópico alimentan una prosa alucinatoria que en esta ocasión llega al puerto oscilante del final feliz.
«Era inevitable: el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados. El doctor Juvenal Urbino lo percibió desde que entró en la casa todavía en penumbras, adonde había acudido de urgencia a ocuparse de un caso que para él había dejado de ser urgente desde hacía muchos años. El refugiado antillano Jeremiah de Saint-Amour, inválido de guerra, fotógrafo de niños y su adversario de ajedrez más compasivo, se había puesto a salvo de los tormentos de la memoria con un sahumerio de cianuro de oro.
Encontró el cadáver cubierto con una manta en el catre de campaña donde había dormido siempre, cerca de un taburete con la cubeta que había servido para vaporizar el veneno.»
El 26 de octubre de 1949 el reportero Gabriel García Márquez fue enviado al antiguo convento de Santa Clara, que iba a ser demolido para edificar sobre él un hotel de cinco estrellas, a presenciar el vaciado de las criptas funerarias y a cubrir la noticia. Se exhumaron los restos de un virrey del Perú y su amante secreta, un obispo, varias abadesas, un bachiller de artes y una marquesa. Pero la sorpresa saltó al destapar la tercera hornacina del altar mayor: se desparramó una cabellera de color cobre, de veintidós metros y once centímetros de largo, perteneciente a una niña. En la lápida a penas se leía el hombre: Sierva María de Todos los Ángeles.
«Mi abuela me contaba de niño la leyenda de una marquesita de doce años cuya cabellera le arrastraba como una cola de novia, que había muerto del mal de rabia por el mordisco de un perro, y era venerada en los pueblos del Caribe por sus muchos milagros. La idea de que esa tumba pudiera ser la suya fue mi noticia de aquel día, y el origen de este libro.»
Chieko es la hija de Takichiro Sada, un prestigioso diseñador de kimonos. Desde pequeña ha creído que una geisha la abandonó siendo una recién nacida, pero al cumplir veinte años, por azar, descubre la verdad: sus padres adoptivos, ansiosos por tener un bebé, la hallaron sola bajo unos cerezos? y se la llevaron. El amor que siente por ellos colma su corazón de tal modo que nunca ha tenido deseos de buscar a sus verdaderos progenitores, pero ahora la situación ha cambiado de forma inesperada, y Chieko deberá encontrar su propia identidad y su lugar en el mundo. Con el trasfondo de la ciudad de Kioto, la antigua capital de Japón, Yasunari Kawabata describe en esta sublime y delicada novela la transmisión de la belleza y la tradición de una generación a la siguiente, y confronta las consecuencias de la posguerra japonesa con una ambivalente mezcla de fascinación y resentimiento. Una novela inolvidable de un Premio Nobel polémico, controvertido y genial.
Trilogía de El Cairo, la obra cumbre de Naguib Mahfuz.
Ahmad Abd el-Gawwad ve como sus hijos comienzan a cuestionar su tiránica autoridad al mismo tiempo que Egipto lucha por liberarse de la tutela colonial. Un padre y una nación que vivían anclados en el islamismo tradicional asisten en pocos años a la corrosiva influencia de la sociedad moderna occidental. Un entresijo de pasiones amorosas e ideológicas estalla en el seno de la familia.
Naguib Mahfuz
El cairo, 1912 | El cairo, 2006
Naguib Mahfuz nació en Gamaliyyah, una zona del barrio antiguo de El Cairo, en 1911. Graduado en filosofía, ha publicado más de treinta obras entre novelas y relatos, la mayoría de las cuales han sido adaptadas al cine, al teatro y a la televisión. Considerado el «padre» de la prosa árabe contemporánea, en 1972 recibió el prestigioso Premio Nacional de las Letras Egipcias y se le otorgó el Collar de la República, el más alto honor de su nación. En 1988 le fue concedido el Premio Nobel de Literatura. Falleció en 2006 en El Cairo.
Unas memorias conmovedoras sobre la enfermedad y la muerte a través de la experiencia personal de la periodista y escritora Joan Didion.
Este libro memorable ha cautivado a millones de lectores en todo el mundo. En él, la escritora Joan Didion, una de las autoras norteamericanas más reputadas de finales del siglo XX, narra con una fascinante distancia emocional la muerte repentina de su marido, el también escritor John Gregory Dunne. Este libro tan breve como intenso es, por consiguiente, una reflexión sobre el duelo y la crónica de una supervivencia. El año del pensamiento mágico obtuvo el National Book Award en 2005.
Reseñas:
«Llena de detalles y de una deslumbrante honestidad [...], un retrato indeleble de la pérdida y el luto.»
Michiko Kakutani, The New York Times
«Un acto consumado de valentía literaria, una escritora reconocida por su claridad que nos permite entrar en su mente mientras esta se nubla por el luto.»
Lev Grossman, Time
«Un libro que, repitiendo el tópico, se lee "como una novela" y cuya tensión sale de las entrañas de un ser herido pero dotado con una excepcional capacidad analítica y expresiva.»
El Cultural
«En una cultura donde la elaboración de los sentimientos [...] ha sido rescindida por una prohibición directa a través de la vergüenza o por el "deber ético del goce" [...], el libro de Didion duplica el valor del testimonio y de la invitación que lanza a un mundo de bobos emocionales técnicamente competentes.»
El Mundo
«El libro es un intento de trascender el estupor y sinsentido en que nos deja sumidos el dolor cuando experimentamos la muerte de alguien muy cercano.»
Eduardo Lago, Babelia, El País
Hay cosas por las que merece la pena esperar.
Avery Morgansten necesita huir del recuerdo de una noche fatídica, e irse a la universidad a miles de kilómetros de su casa parece ser el único modo de hacerlo. Solo tiene que centrarse en sus clases, en hacer amigos y, sobre todo, en no llamar la atención.
Hay cosas que merece la pena experimentar.
Cameron Hamilton es un metro noventa de irresistible atractivo completado por un par de imponentes ojos azules. Avery sabe que debería mantener las distancias, pero ignorar la tensión entre ellos, que saca un lado de ella que ni siquiera sabía que existía, es imposible.
Hay cosas que no deberían mantenerse en secreto.
Sin embargo, cuando Avery empieza a recibir correos electrónicos llenos de amenazas, tendrá que enfrentarse al pasado que tanto le ha costado dejar atrás. Pero, cuando la verdad salga a la luz..., ¿podrá seguir contando con Cam?
Y hay cosas por las que merece la pena luchar.
Nostalgia, la obra que consagró a Mircea Cărtărescu como la voz más potente de las actuales letras rumanas, constituye una auténtica revolución literaria. El volumen, de una calidad prodigiosa, se abre con «El Ruletista», que narra la improbable historia de un hombre al que nunca le ha sonreído la suerte, pero que, sorprendentemente, hace fortuna participando en letales sesiones de ruleta rusa. En «El Mendébil», un mesías impúber de aires proustianos pierde sus poderes mágicos con el advenimiento de su propia sexualidad, y se ve perseguido por una legión de jóvenes acólitos. En «Los gemelos», Cărtărescu se entrega a la bizarra exploración de la ira juvenil, hasta desembocar en la pieza central del libro, «REM», que narra la historia de Nana, una mujer de mediana edad, enamorada de un estudiante de instituto en una Bucarest pesadillesca, enciclopédica, que se eleva a la categoría de ciudad universal.
Los Diarios (I -18-10-1939 a 31-07-1949- y II -12-08-1956 a 16-06-1958) de José Lezama Lima, junto a Cartas a Eloísa y otra correspondencia, constituyen los fragmentos más íntimos de su escritura. En ambos se aprecian las dos grandes pasiones del habanero universal: la amistad y el insaciable apetito por la cultura, no para acumular sino como apropiación estimulante para sus muchas y laberínticas ideaciones.
Nada le es ajeno: lo inmediato ni lo lejano. Transcurren por las páginas de los Diarios las anotaciones y relumbrones que, más tarde, se transfigurarían en la encarnadura de su obra poética, ensayística y narrativa. Alerta, Lezama anota el aguijón, la semilla, el mimbre que su mano transforma.
María Zambrano supo ver en Lezama la “Araña que rodea a la tierra y teje desde dentro la tela que contiene y envuelve el caos […] araña que extraía de su propia sustancia el hilo inasible, la intangible memoria que reproduce en los aires el laberinto que hace permisible habitar el lugar justo del guardián de los ínferos mirándolos sin desafío con la necesaria fijeza.”