En su única novela, el divino Oscar Wilde puso al día el mito de Fausto. En este caso, la víctima es Dorian Gray, un bello y presuntuoso joven a quien un amigo hace un retrato al óleo. Cuando Dorian trabe amistad con lord Henry Wotton, un cínico filósofo, este le convencerá de que sus más valiosas posesiones son su belleza y su juventud. Y a partir de ahí, su deseo de que su retrato envejezca mientras él permanece joven se hace realidad. Estamos, simple y llanamente, ante uno de de los libros más bellos e ingeniosos de todos los tiempos.
El retrato de Dorian Gray es una novela representativa de la decadencia humana, del triunfo conseguido sin importar los medios y las formas de la pasión olvidándose de los demás. Sin embargo, todos los seres humanos poseemos un alma y una conciencia. ¿Qué ocurriría si esta pudiera mostrarse por medio de una pintura o transformando la fisonomía a medida que la carcoma del mal se haga presente en el cuerpo?
Era como si el cuadro la hubiera llamado, obligándola a detenerse. Y al leer la inscripción del dorso, «Rose Madder», supo que tenía que ser suyo, el adorno perfecto para su recién estrenado hogar de mujer libre.
Tras años de maltratos, por fin Rosie Daniels había abandonado a su marido y emprendido una nueva vida en otra ciudad.
Pero es muy difícil no dejar pistas, y Norman, el brutal policía con quien se había casado, inicia la caza sistemática e implacable de su mujer. Cada vez está más y más cerca, y Rosie advierte, no sin temor, que su única aliada es esa figura pintada en el cuadro, que la invita a pasar a su lado de la realidad.
«Que, entendidas en términos extremos, la libertad y la igualdad sean opciones alérgicas la una a la otra no puede querer decir que estemos condenados a la injusticia. Sino, más sencillamente, que hay que renunciar a las utopías, a las opciones extremas».
Firme defensor de ideales como la libertad y la democracia, durante más de cinco décadas Mario Vargas Llosa ha reflexionado en su obra literaria y en sus textos periodísticos sobre los problemas que conlleva la utopía política. Las piezas reunidas en este volumen colocan en el foco tres contextos que el autor conoce de primera mano.
«A pesar de que América Latina, Israel e Irak son lugares distantes, con historias culturales y políticas difícilmente equiparables, no es tan difícil encontrar un hilo invisible que los une. […] Aquel periodo de tranquilidad ideológica que parecía haber llegado con la caída del comunismo demostró ser una ilusión. La historia seguía viva, más que nunca. El radicalismo islámico, el nacionalismo y el populismo no han dejado en estos años de ser amenazas serias para la libertad y la democracia. Estos ideales se han alejado un poco más, lamentablemente. América Latina no se convirtió en un oasis purgado de todos los vicios modernos, ni en la región donde surgiría un socialismo humanista y libertario. Al contrario, ha sido la política del resto de Occidente la que ha terminado pareciéndose a la latinoamericana: los demonios incubados en el reverso de la utopía —el fanatismo, el nacionalismo, el odio sectario, el populismo— andan sueltos, y ahora acechan a la humanidad entera». — Del prólogo de Carlos Granés
Cuando Roman Carruthers, el hijo mayor de la familia y un genio de las finanzas, vuelve a casa tras el accidente de coche de su padre, se encuentra a su hermano pequeño, Dante, endeudado con criminales peligrosos, y a su hermana Neveah agotada de mantener unida a la familia y su negocio. Neveah, que dirige el Crematorio Carruthers en Jefferson Run, ve la muerte de cerca todos los días. Pero la mortalidad se acerca aún más a la familia cuando queda claro que el accidente que dejó a su padre en coma no fue tal, y que la imprudencia de Dante los ha puesto a todos en un verdadero peligro. Roman está dispuesto a cualquier cosa para ayudar a su hermano y a su familia a salir del apuro, y cuando sus monedas de cambio se esfuman, sólo le queda una cosa que ofrecer para salvarlos: él mismo.
UNA TRAGEDIA INTENSA, PROFUNDA Y TAN HUMANA COMO EL AMOR Y EL DESENGAÑO.
Cuando el anciano rey Lear decide repartir su reino entre sus tres hijas, plantea una prueba que parece inocente: que cada una le diga cuánto le quiere. Pero ese gesto, tan sencillo y familiar, desencadena un derrumbe emocional y político que lo cambiará todo. Traicionado por las hijas en las que confía y ciego ante quienes de verdad lo aman, Lear se ve obligado a abandonar sus certezas y a enfrentarse a una tormenta exterior e interior. En su camino, descubre lo frágiles que son los vínculos más íntimos y cómo la ambición, el orgullo y el miedo pueden desgarrar a una familia.
El rey Lear es una de las grandes historias sobre padres e hijos, sobre el amor que se da por hecho y sobre aquello que perdemos cuando dejamos de escucharnos. Una obra conmovedora, lúcida y ferozmente humana que sigue interrogándonos, conmoviendo y estremeciéndonos cuatro siglos después.