Un príncipe de la mafia neoyorquina. Un chico de oro británico. Y un juego peligroso donde el amor se mancha de sangre.
No me atraen los hombres. O eso creía antes de chocar con Nikolai Sokolov. Un heredero de la mafia, un bastardo notorio y un monstruo violento.
Un encuentro desafortunado me pone en su camino. Y así como así, tiene sus ojos puestos en mí.
Un artista tranquilo, un chico de oro y el hermano gemelo de su enemigo. No parece importarle que las probabilidades estén en nuestra contra. De hecho, se propone romper mi control de acero y desdibujar mis límites.
Creía que mi mayor preocupación era que Nikolai se fijara en mí. Estoy aprendiendo por las malas que ser deseado por esta hermosa pesadilla es mucho peor.
Este libro puede leerse por sí solo, pero para comprender mejor el mundo, quizá quieras empezar por God of Malice.
Una obra anticipadora del dilema ecológico en la supervivencia. Publicado en 1945, Golfo de Penas reúne dieciocho relatos situados en la pampa patagónica, donde sus protagonistas -capitanes de barco, cetáceos, goletas, cazadores de focas, entre otros- se enfrentan a la soledad y la grandeza de tierras remotas, dejando al descubierto la esencia más primitiva del ser humano en su lucha por sobrevivir y, al mismo tiempo, desvelando una belleza primigenia, bondad y el amor por la naturaleza.
The Sharaf family is the picture of success. Prosperous, rich, happy. They came to this country as refugees with nothing more than the clothes on their backs. And now, after years of hard work, they live in the most exclusive neighborhood, their growing family attending the most prestigious schools. Zorah, the eldest daughter, is the apple of her father’s eye.
When an unthinkable tragedy strikes, everyone is left reeling and the family is thrust into the court of public opinion. There is talk that behind closed doors the Sharafs’ happy household was anything but. Did the Sharaf family achieve the American dream? Or was the image of the model immigrant family just a façade?
«Este libro no tiene más pretensión que tratar de manera sencilla algunos aspectos que conciernen al hecho de escribir. Mi intención no es otra que mantener una conversación amigable con las lectoras y lectores para agradecerles que durante cincuenta años hayan seguido leyéndome».
Gracias es un texto delicioso y excepcional, una suerte de memorias literarias en las que Carme Riera desvela las motivaciones que han alumbrado durante medio siglo su labor como escritora. Un libro profundamente personal que nos abre a los lectores una ventana al oficio de escribir, con sus luces, sí, pero también con sombras.
Con la sensibilidad que la caracteriza, la autora comparte algunos momentos íntimos, como el de aquel ya lejano 23 de abril de 1975 en el que la joven tímida que acababa de publicar el libro de relatos Te dejo, amor, en prenda el mar, solo firmó un ejemplar en la feria de Sant Jordi, y que tal vez por su excepcionalidad, recuerda con todo detalle. O la tristeza que sintió, años más tarde, mientras se hallaba inmersa en la historia de En el último azul, cuando comprendió que sus personajes estaban abocados a morir en la hoguera. Nos habla también de cómo su amor por la pintura y la correspondencia ha influido en su escritura, hasta convertirse en parte inseparable de su voz narradora. Y nos invita a reflexionar sobre lo que significa vivir inmersa en la literatura no solo como escritora, sino también como profesora.
Indispensable en la bibliografía de Benedetti, Gracias por el fuego es una novela que supera los tópicos, para inundar de vida y aprendizaje la experiencia del buen lector. Ramón Budiño quiere matar a su padre, quien representa lo peor de un país, Uruguay, y de una clase social que ha huido de su propia responsabilidad por el miedo a ser censurada. El peso del caudillismo en la vida cotidiana después de más de un siglo de independencia es para Ramón señal de que nada se ha renovado; de que todos siguen inmersos en una mentalidad política y social que impide tanto el desarrollo colectivo como el personal. La frustración por no poder matar a su padre a pesar de haber planeado concienzudamente su asesinato representa una fiel metáfora de la tela de araña en la que Ramón lleva atrapado durante años.
Con «Moraima» y «La partida» se completa la trilogía de Granada, cuyo primer volumen, «Granada», vio la luz en el año 2000. En el segundo volumen, «Moraima», la autora recrea los años en que se va estrechando el círculo en torno a los moriscos, los traslados forzosos, la persecución, hasta desembocar en «La partida», en que se narra en todo su cruel e injustificado dolor la expulsión de los últimos moriscos de suelo español, cuyo cuatrocientos aniversario se conmemora este año 2009. Las escenas finales de los expulsados moriscos esperando los barcos que los llevarán allende el mar, fuera de su tierra, recuerda inevitablemente la inútil espera de los republicanos españoles en el puerto de Alicante, huyendo de la «victoria» franquista.