Una obra capital de la literatura alemana llena de humor y con una lectura de plena actualidad.
Hans Schnier es un artista venido a menos. Su mujer, Marie, le ha dejado por otro, y se ha llevado con ella su única posibilidad de ser feliz. Al borde del fracaso y de la quiebra económica, Hans regresa a Bonn, a su casa, después de su última y fallida representación. Una vez allí, empieza a llamar a todos sus conocidos con la esperanza de que alguien le ayude a localizar a Marie. Entre llamada y llamada los recuerdos de toda una vida van abriéndose paso hasta el lector: la muerte de su hermana, la mala relación con su adinerada familia, su juventud con Marie... Y, de telón de fondo, el desencanto con la situación moral, política y religiosa en Alemania después de la Segunda Guerra Mundial.
La narradora de esta novela estudia para consolidar su futuro profesional. Ha conseguido un puesto de interina en una oficina administrativa, y afrontar una oposición parece ser el paso lógico en su carrera. Sin embargo, otro tipo de oposición, la interna, basada en su observación del día a día funcionarial, hace que no lo tenga nada claro. El edificio donde ha sido destinada, tan gigantesco como hermético, es un lugar de jerarquías incomprensibles, que la expulsa al mismo tiempo que la absorbe. Como nadie le explica sus funciones, se ve forzada a improvisar, disimular por vergüenza y registrar su malestar con dibujos y poemas tan desplazados de la realidad como el trabajo mismo. Los funcionarios que la rodean, cada uno con sus particularidades y conflictos, han desarrollado los tics y las manías propios de las rutinas laborales y la obediencia acrítica.
Escrito a ratos desde el desgarro, y siempre desde la emoción, este libro es la crónica íntima de la España de las últimas décadas, pero también una narración sobre todo aquello que nos recuerda que somos seres vulnerables, sobre la necesidad de levantarnos y seguir adelante cuando nada parece hacerlo posible, cuando casi todos los lazos que nos unían a los demás han desaparecido o los hemos roto. Y sobrevivimos.
Jane Austen ocupó un lugar preminente en la literatura británica. La elegancia estilística de su prosa, su ironía y su perspicacia para el retrato social convierten sus obras en una referencia ineludible de la literatura del siglo XIX. Orgullo y prejuicio, su novela más conocida, narra cómo Elizabeth Bennet y Fitzwilliam Darcy se enfrentan a sus prejuicios movidos por el amor que, contra pronóstico, surge entre ellos
«Es una verdad universalmente aceptada que todo soltero en posesión de una gran fortuna necesita una esposa»: este comienzo -junto con el de Anna Karénina, quizá uno de los más famosos de la historia de la literatura- nos introduce sabiamente en el mundo de Jane Austen y de su novela más emblemática. Orgullo y prejuicio, publicada en 1813 tras el éxito de Juicio y sentimiento, reúne de forma ejemplar sus temas recurrentes y su visión inimitable en la historia de las cinco hijas de la señora Bennet, que no tiene otro objetivo en su vida que conseguir una buena boda para todas ellas. Dos ricos jóvenes, el señor Bingley y el señor Darcy, aparecen en su punto de mira e inmediatamente se ven señalados como posibles «presas». El opresivo ambiente de la familia, la presión del matrimonio y del escándalo, la diferencia de clases, el fantasma de la pobreza y la actitud de una heroína más rica y compleja en sentimientos que cualquier heroína de cualquier novela anterior, se conjugan en esta obra maestra leída y celebrada a lo largo de más de dos siglos.
Jane Austen empezó a escribir Orgullo y prejuicio cuando tenía apenas veinte años, pero no la publicaría hasta diecisiete años más tarde, en 1813. Considerada una de las primeras comedias románticas de la historia de la literatura, los enredos y malentendidos se entrelazan con un perspicaz análisis de la sociedad inglesa cargado de ironía e ingenio. La señora Bennet busca asegurarles un futuro próspero a sus cinco hijas por medio de un buen casamiento. La segunda hija, Lizzy, tiene muy claro que entre sus pretendientes no va a estar Fitzwilliam Darcy, el hombre más arrogante y engreído que ha conocido jamás.