Con la ayuda de un muerto, Blaze ha logrado perpetrar el crimen del siglo. Clay Blaisdell, llamado Blaze por todos, mide dos metros y pesa ciento treinta y seis kilos. Es un verdadero gigante. Sin embargo, hasta conocer a George Rackley, nunca había hecho nada grande. George le enseñó cien maneras de estafar a la gente e ideó para él un plan ambicioso: secuestrar a un niño rico. La familia Gerard es multimillonaria y el nuevo retoño del clan valdrá muchos de estos millones. Solo hay un problema: cuando llega el momento de ponerlo todo en marcha, George, el cerebro de la operación (y de todo lo que hacen), muere. O quizá no. Por eso Blaze se encuentra huyendo desesperado de una tormenta y de la policía. Ha conseguido raptar al bebé, pero el secuestro se ha convertido en una carrera contrarreloj a través de los bosques infernales de Maine.
For over a century, humans, dwarves, gnomes, and elves have lived together in relative peace. But that peace has now come to an end.
Geralt of Rivia, the hunter known as the Witcher, has been waiting for the birth of a prophesied child. The one who has the power to change the world for good—or for evil.
As the threat of war hangs over the land and the child is pursued for her extraordinary powers, it will become Geralt’s responsibility to protect them all. And the Witcher never accepts defeat.
Cash sigue viviendo en la casa que heredó de su madre, la misma que su padre abandonó tiempo atrás, y se dedica a pintar y trabajar en la obra. No es que haya conocido nada más, nunca ha salido de los campos de Johnston, Wisconsin, y nunca le ha interesado demasiado hacerlo. ¿Para qué, cuando sus amigos, su trabajo y toda su vida está allí? Johnston es su hogar y lo adora en toda su escala de grises.
Pero entonces Rose, una extraña de hermosos ojos esmeralda, aparece en el bar de siempre como un soplo de aire fresco en una noche de verano. Y todo cambia. El mundo parece detenerse por un instante y al volver a girar lo hace en torno a ella. Es un flechazo. Al menos para Cash…
Glasgow, julio de 1973. Se llama Alice Kelly, tiene trece años, y ha desaparecido. Han pasado ya quince horas desde que alguien la vio por última vez. El agente Harry McCoy sabe que las probabilidades de un desenlace fatal son muy altas. Apenas se ha desplegado el dispositivo policial de búsqueda cuando el guitarrista Bobby March, la estrella de rock local, sufre una sobredosis en un hotel; la víspera había actuado en un concierto en el que, a juicio de McCoy, no estuvo muy brillante. Sea como sea, los periódicos necesitan noticias sangrientas; los mandos de la policía, resultados; y la ley, respeto, cueste lo que cueste. Para colmo, la sobrina del jefe de McCoy se ha eclipsado; McCoy, discretamente, tendrá que localizarla. Pero ¿podrá Harry McCoy con todo?
Escrita en 1932, Bodas de sangre se basa en un suceso real, acaecido en Almería en 1928. Todo empezó con una boda a la que la novia no acudió. Poco después se encontró el cadáver de uno de sus primos y muy cerca de ahí apareció ella, con el vestido desgarrado. Lorca, admirado por cómo la vida nos brinda nuevos dramas de un modo inesperado, teje una obra en la que se dan cita las pasiones que nos hacen humanos, desde el amor hasta el sufrimiento, la venganza, el miedo y el odio. El resultado es una sobrecogedora tragedia que da forma a una idea lorquiana: a sus personajes se les tienen que ver «los huesos y la sangre».La presente edición incluye los bocetos -inéditos- que el artista José Caballero hizo para el estreno de la obra en Barcelona por la compañía de Margarita Xirgu.
En este volumen se ofrecen al lector clásicos lorquianos como Bodas de sangre y Yerma. Asimismo, se incluyen conferencias y charlas ofrecidas por el poeta en torno a sus textos, lo que permite una aproximación aún más personal a su obra.
La edición y los prólogos, a cargo de Miguel García-Posada, permiten al lector acercarse a la complejidad de su obra y disfrutar, a lo largo de los siete volúmenes que componen esta Biblioteca Federico García Lorca, de uno de los autores españoles más relevantes del siglo XX.
«Una de las finalidades que persigo con mi teatro es precisamente aspaventar y aterrar un poco. Estoy seguro y contento de escandalizar. Quiero provocar revulsivos, a ver si se vomita de una vez todo lo malo del teatro actual.»