Debbie Mullen está al límite. Durante años ha ofrecido útiles y juiciosos consejos en su columna semanal, «Querida Debbie», a la que las mujeres de Nueva Inglaterra acuden en busca de empatía y sabiduría cotidiana. Gracias a su trabajo ha escuchado a innumerables esposas ignoradas, menospreciadas o incluso maltratadas por sus maridos. Y Debbie siempre hace lo posible por guiarlas en la dirección correcta.
O, al menos, lo hacía.
Últimamente, su vida está fuera de control. Acaba de perder su trabajo. Algo raro está ocurriendo con sus hijas adolescentes. Y su marido guarda secretos, o eso parece a juzgar por la aplicación de geolocalización que ella misma ha instalado en su móvil. Pero Debbie ya está harta de hacer lo moralmente correcto. Harta de ser sensata y práctica. Ha llegado el momento de seguir sus propios consejos.
Y ha llegado, también, la hora de la revancha contra todas las personas de su vida que más se lo merecen.
«Elena Poniatowska entiende sus crónicas como un radar de voces que no deben perderse.» (Juan Villoro)
Octubre de 1921. Angelina Beloff, pintora rusa exiliada en París, envía una carta tras otra a su amado Diego Rivera, su compañero desde hace diez años, que la ha dejado abandonada y se ha marchado a México sin ella. Angelina, a quien Diego se dirige con el diminutivo de Quiela, fue la primera esposa del muralista mexicano y una excelente pintora, eclipsada por el genio de su marido. Su relación, marcada por la pobreza y por la tiranía de Rivera, fue tormentosa, y la adoración de Quiele, incondicional. Brutal, ególatra, irresistible, Rivera se nos dibuja como un monstruo que hace su voluntad en el arte y el amor. «Ella me dio todo lo que una mujer puede dar a un hombre», diría Rivera. «En cambio, recibió de mí todo el dolor en el corazón y la miseria que un hombre puede causarle a una mujer.»
Elena Poniatowska, Premio Cervantes 2013, firma en "Querido Diego, te abraza Quiela" uno de los más conmovedores, delicados y brutales testimonios de amor y dependencia jamás escritos. Una nouvelle rescatada por Impedimenta en edición especial.
Martina es profesora y se resiste a tener que comunicarse con las personas a través de una pantalla, algo que se está poniendo muy de moda en la España de los noventa. Los chats atraen a todo el mundo, pero, sin duda, comienzan a ser una gran fuente de problemas. Y justo eso es lo que se encuentra Martina cuando, animada por unos amigos, acepta que entre en su casa, en su salón y en su vida su primer ordenador. Chats, amigos, risas, noches interminables de diversión... Todo se vuelve idílico cuando una persona de ese nuevo mundo, a quien ni ha visto nunca ni conoce, llama su atención, y su sola presencia a través de la pantalla la atrae cada vez más. Sin embargo, de pronto alguien la persigue y acosa, y empieza a tener miedo, sobre todo porque no tiene manera de averiguar si pertenece a la vida real o a la virtual.
«Despierte, genio.» El genio es John Rothstein, un autor de culto y creador del personaje de Jimmy Gold. Morris Bellamy está fuera de sí no solo porque Rothstein haya dejado de escribir, sino también porque considera que el inconformista Jimmy Gold se ha vendido para dedicarse a la publicidad. Morris decide matar a Rothstein y vacias su caja fuerte para llevarse un verdadero tesoro además del dinero: los cuadernos de notas de una novela inédita. Morris logra esconderlo todo antes de acabar en la cárcel por otro crimen terrorífico. Décadas más tarde, un chico llamado Pete Saubers encuentra el tesoro, y ahora son él y su familia a quienes han de salvar Bill Hoodges, Holly Gibner y Jerome Robinson del vengativo y trastornado Morris cuando salga de la cárcel tras treinta y cinco años.
Vicente Aleixandre es uno de los poetas más importantes de la literatura española. Creador de grandiosas metáforas, experimentó con la tradición de la lírica y el surrealismo, iluminando la condición del hombre en el cosmos y en la sociedad del siglo XX. Esta antología ofrece un panorama amplio, variado y accesible del universo poético del autor que mejor ha sabido escribir sobre la tensión entre Eros y Tánatos, el amor y la muerte, en su preocupación por lograr pronunciar el deseo y retener la pasión, ahondando en la palabra.
ÉL NO CREE EN LOS FINALES FELICES
Lo primero que hay que saber sobre Zac Anderson es que, para él, el amor es la peor enfermedad que existe. Lo segundo es que es un ligón empedernido que nunca se enamora y a cuya sonrisa encantadora solo se ha resistido una mujer. Y lo tercero, que es médico y está a punto de mudarse a Manhattan.
ELLA VIVE POR LOS «SÍ, QUIERO» DE LAS HISTORIAS DE AMOR
Grace Harris acaba de ascender a editora jefa y desde el primer día las catástrofes se suceden en el trabajo de sus sueños. Cuando menos se lo espera, la solución al incendio editorial que debe apagar se materializa en Zac Anderson. Él estará dispuesto a ayudarla si ella le acompaña a llevar su coche desde California a Nueva York. Grace siempre ha querido vivir una comedia romántica, pero sabe que el creído de Zac nunca sería el protagonista de la suya. Por eso acepta el trato.
Son demasiado incompatibles para fijarse el uno en el otro, pero un viaje por carretera a través de la Ruta 66 podría demostrarles que están equivocados. Y es que quizá para que los polos opuestos se atraigan solo se necesitan 3.000 millas de distancia.