Huyendo de la mítica isla de Zanzíbar, tierra de mercaderes de perfumes y especias acunada por los monzones, Saleh Omar, un comerciante de 65 años, llega al aeropuerto de Gatwick con una caja de caoba llena de incienso y un pasaporte falso. Para comunicarse con él, los servicios sociales recurren a Latif Mahmud, un poeta experto en suajili, profesor y exiliado voluntario que vive apaciblemente en un apartamento de Londres. Cuando los dos hombres se encuentran en una pequeña ciudad junto al mar, una larga historia de amores y traiciones, seducciones y decepción, azarosos desplazamientos y litigios iniciada mucho tiempo atrás empieza a desenmarañarse.
Un violento asesinato.
Un padre que perseguirá la verdad.
Un camino que le hará volver a sí mismo.
Don Mariano es un juez retirado que lleva una existencia infeliz en Zaragoza, donde dedica los días a cuidar de su jardín, su único refugio. Su monótona vida, sin embargo, se trastoca cuando recibe la noticia de que su hijo, David, de quien se distanció años atrás, ha sido asesinado en Tenerife. Las misteriosas circunstancias que rodean este crimen llevarán a Mariano a emprender un viaje a la isla en busca de respuestas. Lo que vivirá allí lo cambiará todo: siguiendo el rastro de David, descubrirá el turbio mundo que se esconde tras la pacífica faceta del lugar. En su esfuerzo por destapar esta red de crímenes se verá en el punto de mira de peligrosos enemigos, hará amistades inesperadas e, incluso, se reencontrará consigo mismo.
A la sombra de un laurel de Indias combina lo mejor del thriller y la novela de autodescubrimiento para regalarnos una historia apasionante y conmovedora. Un relato emotivo sobre cómo reconstruirnos cuando lo hemos dado todo por perdido, con la isla de Tenerife como telón de fondo.
Este segundo volumen de En busca del tiempo perdido, considerada una de las obras cumbre de todos los tiempos, obtuvo el premio Goncourt en 1919.
Tras una primera parte en la que el Narrador intima con los Swann y estrecha su relación con Gilberte, lo que le lleva a experimentar los cataclismos anímicos y mentales que produce el amor, aborda el deslumbrante relato de su estancia en la localidad costera de Balbec. Sin olvidar el divertido elenco de secundarios que pueblan el Grand-Hôtel, allí conoce, entre otros, al arrebatador Saint-Loup, al excéntrico barón de Charlus, al pintor Elstir, y a Albertine y el resto de las «muchachas en flor».
Marcel Proust envuelve al lector en un torbellino de sensaciones y pensamientos en el que va alternando sabiamente la comicidad y el desgarro, ambos propios de la condición humana.
«Déjenlo todo, nuevamente. Láncense a los caminos.» (Del manifiesto infrarrealista)
A la intemperie compila todas las columnas, los artículos y las reseñas publicadas por Roberto Bolaño en medios españoles e hispanoamericanos desde la década de los setenta y hasta su muerte en 2003. Asimismo, se recogen en el libro los prólogos escritos para obras de otros autores, las conferencias y los discursos pronunciados, y el sugerente manifiesto infrarrealista formulado en la etapa creativa de México.
El humor, la literatura y la cultura, las reflexiones que atraviesan sus obras narrativas, sus lecturas, su visión del mundo -en ocasiones polémica, siempre desinhibida- y numerosas anécdotas conviven en este volumen que da a conocer otra faceta del autor: más teórica, sí, pero tan profundamente autobiográfica como la que atraviesa sus obras más conocidas. Una muestra del genio creador que convirtió a Bolaño en uno de los escritores contemporáneos más importantes.
«A la intemperie nos permite esa mezcla de curiosidad y espionaje que los millenials llaman estalqueo: la ocasión de escudriñar cuanto Bolaño pensaba -o acaso no pensaba, pero sí escribía- sobre sus caballitos debatalla, sus próceres y enemigos literarios, con una mirada hacia su extravagante mundo interior.»
Del prólogo de Jorge Volpi
Lo único que Lexi quiere es vivir una noche loca con un desconocido. Zeke, por el contrario, lo que busca es amor. Cuando se conocen en un pub y saltan chispas entre ellos, un beso los conduce a otro, y a otro... y, finalmente, al puerto.
A la mañana siguiente, aún con resaca y todavía en shock por la noche increíble que acaba de vivir, Lexi está lista para que Zeke se marche. Sin embargo, hay un problema: la corriente ha arrastrado mar adentro la casa flotante en la que se alojaron.
Y, conforme las provisiones empiezan a escasear y el oleaje se intensifica, Zeke y Lexi no tardarán en darse cuenta de que se están jugando mucho más que el corazón.