Cuerpos que conciben. Cuerpos que crecen. Cuerpos que envejecen. Cuerpos que se rompen y sanan. Cuerpos que no olvidamos. Los cuerpos que deben ser cuidados y que cuidan. Nuestros cuerpos y sus cuerpos. Conmovedora por su honestidad, bella por su proximidad, única por su humor, la escritura de Ana María Shua es también cuerpo recordado y recreado. El asombro y la agitación en el descubrimiento; la dignidad y el esfuerzo en la superación; el dolor y el amor en el duelo conviven con una mirada lúcida y una literatura cómplice, donde el síntoma, la herida o la cicatriz son un canto a la vida.
«El cuerpo» es el edificio central de la deslumbrante trilogía CEGADOR. Un libro inabarcable, caleidoscópico e intelectualmente subversivo que constituye un hito en la historia de la literatura europea. Bucarest a mediados de los años 60: Rumanía está dominada por el Partido. Mircea acaba de cumplir ocho años y en su mente se fusionan el presente y el pasado: el lúbrico Vasile, el muchacho que creció sin sombra; la niña Maria, a la que le crecen unas alas de mariposa; las alfombras cúbicas tejidas por la madre de Mircea, que ocultan secretos de Estado; la mística aparición, en la Alameda del Circo, del Hombre Serpiente; Mircea y su hermano Victor, acurrucados cada uno con la cabeza a los pies del otro; los hombres estatua que pueblan las entrañas de una Amsterdam con cielos color rubí…La fabulosa segunda entrega de la trilogía «Cegador», la obra que encumbró a Cartarescu a la fama. Una experiencia literaria total, deslumbrante y transformadora.
Escrito por el autor estadounidense F. Scott Fitzgerald y publicado por primera vez en la revista Collier’s el 27 de mayo de 1922, fue publicado dentro del libro Tales of the Jazz Age. Fitzgerald se inspiró en un comentario de Mark Twain. Benjamin Button nace con una extraña enfermedad, que provocaba que naciera con 80 años y fuera rejuveneciendo con el paso de los años. Una afección que existe en la realidad bajo el nombre de progeria o síndrome de Hutchinson-Gilford.
Los poemas de este libro son compactos, con una alta densidad en su contenido, en la tradición inaugurada por Baudelaire del poema en prosa. Cada texto crea un mundo en sí mismo, repleto de alusiones personales y descripciones de época. Cada poema es un microcosmos que a su vez conforma un universo, un macrocosmos ordenado y bello; igual que la figura del dandi, un dandi muy original en donde cada cosa tiene su lugar, su sentido. «Yo estoy siempre entre la ternura y la rebelión, entre la ternura y la rabia –dice el autor–. El hecho de haber tenido una infancia robada hace que en toda nuestra vida adulta uno trate de sellar, de cauterizar el trauma. La poesía me permitió cicatrizar».
El día que Gara llega a Granada, la belleza nostálgica de la ciudad la envuelve como un abrazo. Mirar al pasado duele demasiado y la culpa por una muerte que no puede asumir la persigue en cada aliento.Quizá por eso, entre los antiguos muros de la universidad donde se dedica en cuerpo y alma a su doctorado, Gara caerá en las redes de El décimo círculo. Este extraño grupo, formado por estudiantes obsesionados con Dante, pretende demostrar que el averno, el reino descrito en la Divina Comedia, es real y que las almas de los condenados reciben allí sus castigos.
Al mismo tiempo que ejercía su profesión de médico, William Carlos Williams se consolidó como un autor fundamental para entender la poesía norteamericana. Innovador y experimental, trascendió los límites de las corrientes a las que se le vinculó: el modernismo y el imagismo; creando un auténtico «idioma americano».
Un poeta que se atrevió a mirar las cosas mundanas y el día a día de una forma radicalmente nueva, cuyos poemas se centraron en la vida cotidiana de la gente de a pie y defendían un uso poético del lenguaje coloquial. Un poeta como él mismo lo entendía: alguien «cuyas palabras mordisquean el camino a casa».