Este volumen, una de las últimas obras de Marguerite Duras, es una reflexión sobre el proceso de escritura, y también sobre esa soledad dolorosa pero imprescindible que permite a la autora entregarse a «lo único que llenaba mi vida»: escribir. Es, además, una meditación sobre el vértigo que produce pensar en el siguiente libro, sobre el lugar o la casa en que se escribe, sobre las experiencias que impactan e inspiran un relato, como por ejemplo el trágico accidente de un joven piloto británico en la Segunda Guerra Mundial, la muerte de una mosca en una pared, o una colección de pinturas.
Este libro reúne por primera vez los numerosos textos publicados a lo largo de los años en distintos medios: escritos personales y autobiográficos que hablan de la infancia, la familia, las amigas, los maestros o la maternidad, así como aquellas intervenciones más políticas como el ya célebre discurso en la Cámara de Diputados de la Nación Argentina a favor de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo o los textos de apertura de ferias del libro como las de Buenos Aires o Rosario, reflexiones acerca de la propia escritura, sobre escritores y escritoras que la marcaron o los viajes a festivales literarios.
Escribir un silencio es un libro generoso y único en la trayectoria de esta autora tan emblemática que nos permite un acercamiento distinto, íntimo, a una de las escritoras más queridas del ámbito del español, una referente en temas como el feminismo, los derechos de los escritores y la desobediencia como postura ética y vital.
Autor intempestivo, maldito y antimoderno, antes incluso de la publicación de Las flores del mal Baudelaire ya se había labrado un nombre entre sus contemporáneos como crítico perspicaz y temible. Sus intereses abarcaban todas las manifestaciones artísticas, desde la música a la estética, pasando por la literatura, el arte y la traducción. Este volumen reúne por primera vez en español la totalidad de sus escritos sobre estética, que incluye no sólo obras tan representativas como las dedicadas a los Salones de 1845 y 1846 y El pintor de la vida moderna, sino también los artículos publicados en la prensa francesa, los prólogos a las traducciones de Poe o el estudio que dedicó a la obra de Wagner. Todos ellos ilustran su pensamiento artístico, literario y musical, y el ejercicio de la crítica como tarea subjetiva y vehemente, destinada a proponer perspectivas fundadas y singulares. Los textos que hoy presentamos trazaron la hoja de ruta de la modernidad y recuperan para el lector contemporáneo una concepción vigente del fenómeno estético que transciende los confines de las artes para abrirse de pleno a lo nuevo.
'Escúchanos, Señor, desde el cielo, tu morada. Como antaño, en vano nos afanamos toda la noche…', así comienza una antigua oración de los pescadores de la isla de Man, y sus palabras resuenan como un eco a lo largo de las seis narraciones que constituyen este volumen. 'Por el canal de Panamá', lleno de alusiones a la Rima del anciano marinero de Coleridge, narra la lucha contra el naufragio moral del protagonista. Italia le inspiró 'El extraño consuelo que brinda la profesión', 'Elefanta y Coliseo' y 'El estado actual de Pompeya', que describen las andanzas de escritores por las ruinas de Roma y Pompeya. 'El barco más audaz' y 'Ginebra y vara de oro silvestre' complementan de modo inmejorable un libro concebido como 'un todo orgánico', según expresión del propio Lowry, no sólo por su común origen autobiográfico, sino por la aparición de muchos temas caros al autor y del personaje de Sigbjorn Wilderness, su atormentado alter ego.
La sed de aventuras de Godfrey Morgan, un joven acomodado de San Francisco, lo llevará a emprender un viaje de dos años por todo el mundo en compañía de su mentor y profesor de baile Tartelett. Pero ese proyecto se truncará cuando el barco naufrague y ambos lleguen a una isla perdida en medio del océano Pacífico. Ahora los dos deberán aprender a sobrevivir en un entorno sumamente hostil, temiendo que nunca llegue barco alguno que los rescate de esa isla aparentemente desierta que esconde un asombroso secreto.
Esta primera antología de la poesía de Simón Partal es una gran fiesta, una esperada rave en la arena, junto a la orilla, muy cerca del mar y de sus profundidades.
Ese de anoche recoge la aventura vital de un poeta que vive de cara a la vida: las sábanas tendidas en un prado abierto, un grupo de chicos que trabajan sus cuerpos en el paseo marítimo, el perro que persigue a las palomas sin intención de atraparlas, la nieve que cae sobre el campo y que exige un caminar de otra manera son algunas de las imágenes y escenarios de esta poesía orientada al milagro cercano de la existencia, versos que no explican el mundo, sino que se empapan de él. Con un fondo enigmático y sereno, la mirada de Partal es la mezcla perfecta de sabiduría y de avidez, de trascendencia y de instinto, de silencio y de hambre.
«Delicada y cruda, antigua y novísima, lírica y prosaica, esta poesía nos habla del ardor del deseo, del amor que otorga sentido y «ofrece desapego», de lo innecesario del acontecimiento, de cómo lo divino accede a manifestarse en el rojo de los tomates, y de la impotencia que a veces se esconde en las palabras. Mientras leemos estos poemas descarnados, conmovedores, sabemos ya que se quedarán por siempre a vivir con nosotros».