Érase una vez una joven pareja que se enamoró perdidamente pese a pertenecer a familias rivales. Probablemente conoces la historia y como acabó (pista: mal, fatal), pero en realidad no es así como termina: Romeo y Julieta viven felices y comen perdices… y también son mis padres.
Me llamo Rose y soy la mayor de sus siete hijos, con énfasis en «mayor», porque con veinte años ya me consideran una solterona. Pero ¿quién puede pensar en matrimonio cuando te has criado entre apasionadas declaraciones de amor, versos recitados a la luz de la luna y besuqueos constantes? ¡Es agotador!
Hasta ahora he logrado esquivar el altar presentando a mis pretendientes a prometidas más adecuadas, pero parece que no conseguiré deshacerme del viudo duque Stephano, cuyas anteriores esposas (tres, para ser exactos) han tenido «finales desafortunados». Sin embargo, la noche de nuestro baile de compromiso, mi futuro marido aparece con una daga clavada en el pecho. Media Verona tiene motivos para asesinarle, pero cuando todos a su alrededor comienzan a desaparecer, morir o volverse locos, sé que debo encontrar al culpable antes de que me encuentre a mí.
Eliza Sommers es una joven chilena que vive en Valparaíso en 1849, el año en que se descubre oro en California. Su amante, Joaquín Andieta, parte hacia el norte decidido a encontrar fortuna, y ella decide seguirlo. El viaje infernal, escondida en la cala de un velero, y la búsqueda de su amante en una tierra de hombres solos y prostitutas atraídos por la fiebre del oro, transforman a la joven inocente en una mujer fuera de lo común. Eliza recibe ayuda y afecto de Tao Chi'en, un médico chino, quien la conducirá de la mano en un itinerario memorable por los misterios y contradicciones de la condición humana.
Hija de la fortuna es un retrato palpitante de una época marcada por la violencia y la codicia en la cual los protagonistas rescatan el amor, la amistad, la compasión y el valor. En esta su más ambiciosa novela, Isabel Allende presenta un universo fascinante, poblado de entrañables personajes que, como tantos otros de la autora, se quedan para siempre en la memoria y el corazón de los lectores.
Daven se hizo cargo de la Orden cuando Viggo faltó, pero ahora que el boss ha vuelto se ha marcado como misión que las Bonnet respeten su manera de vivir. Sin embargo, hay una de ellas que lo desafía constantemente. Alba es descarada, provocadora, y Daven está convencido de que puede causarles serios problemas.
Alba Bonnet está despertando de su letargo y los recuerdos que empiezan a bombardear su cabeza hablan de un pasado inquietante en el que no se reconoce. Teme en lo que se está convirtiendo, pero más teme no poder concluir el proyecto en el que anda metida. Alba entiende a la Orden, de hecho, ella no quiere incomodarles, pero Daven se lo está poniendo muy difícil. Cuando el sexi y frío vampiro descubre aquello que ella tan celosamente guardaba, se ven obligados a trabajar en equipo. Y en las distancias cortas, Alba es irresistible.
En un mundo de formas falsas e irrealidad, un hombre con colmillos y una mujer que se está descubriendo a sí misma deberán convivir y aprender que hay que mirar la esencia y no la apariencia.
LLEGÓ EL MOMENTO DE MOSTRARSE COMO VERDADERAMENTE SON.
Una novela que explora de forma soberbia el mal, la traición y la locura. Finalista del Premio Goncourt.
Mientras cubre como periodista el juicio de Klaus Barbie en Lyon, un criminal nazi apresado décadas después en Bolivia, el narrador también descubrirá la verdad sobre el papel de su padre psicótico durante la Segunda Guerra Mundial.
La única referencia al pasado de su progenitor era aquello que le decía su abuelo, que el narrador era «el hijo de un traidor, de un bastardo, de un malnacido». Al ahondar en su investigación descubre que su padre acabó vistiendo cuatro uniformes diferentes, desde el de la Resistencia hasta el nazi, y que esta increíble historia no hace más que confirmarle la locura de un hombre que ha sido siempre un mitómano y un manipulador.
Cuando Klaus Barbie entra en la sala, el protagonista está sentado en las filas de la prensa y su padre, en medio del público. No se trata de un juicio que acaba de empezar, sino de dos. Barbie tendrá que responder por sus crímenes. El padre, por sus mentiras.
Hijos de Dune es la tercera novela de la serie «Dune» de Frank Herbert, una obra maestra unánimemente reconocida como la mejor saga de ciencia ficción de todos los tiempos.
Leto Atreides, el hijo de Paul -el mesías de una religión que arrasó el universo, el mártir que, ciego, se adentró en el desierto para morir-, tiene ahora nueve años. Pero es mucho más que un niño, porque dentro de él laten miles de vidas que lo arrastran a un implacable destino. Él y su hermana gemela, bajo la regencia de su tía Alia, gobiernan un planeta que se ha convertido en el eje de todo el universo. Arrakis, más conocido como Dune.
Y en este planeta, centro de las intrigas de una corrupta clase política y sometido a una sofocante burocracia religiosa, aparece de pronto un predicador ciego, procedente del desierto. ¿Es realmente Paul Atreides, que regresa de entre los muertos para advertir a la humanidad del peligro más abominable?
Hillbilly, una elegía rural es un relato apasionado y apasionante de una clase social en decadencia, la de la clase trabajadora blanca en Estados Unidos. Los hillbillies, término peyorativo que hace referencia a los habitantes de la cordillera de los Apalaches, forman parte de este grupo social cada vez más empobrecido y radicalizado del país. J.D. Vance cuenta la historia de unos habitantes que se han ido degradando lentamente durante más de cuarenta años y cuyo declive ejemplifica a la perfección su disfuncional familia. De la mano de su violenta abuela, de su madre drogadicta o de su ausente padre, Vance retrata los anhelos, las luchas y conflictos, los valores y la incansable búsqueda de culpables a quienes responsabilizar de su desdicha, de una comunidad olvidada durante años por el sistema y ahora, tras la victoria de Donald Trump, convertida en centro de atención. El resentimiento, la falta de ambición y una combinación letal de victimismo y pesimismo junto a una devoción por el país, una fervorosa fe en Dios y un desaforado sentido del honor han hecho que los hillbillies posean una tendencia a la violencia física y verbal, al alcoholismo y las drogas, se conformen con vivir de los subsidios del Gobierno y sean despreciados por sus compatriotas de ambas costas del país. Su respuesta a todo ello es conocida: han encumbrado a Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos.