Una novela contemporánea en la que caen varios cercos: el histórico de la ciudad de Lisboa, el que impide al hombre comunicarse con sus semejantes y, finalmente, el de la soledad, definitivamente abatido en el amor realizado.
Raimundo Silva es un revisor de textos de una editorial, un personaje anodino que tiene como misión en la vida conservar la integridad de los textos que llegan a sus manos. Un día, revisando un texto histórico, toma una decisión: introducir un «No» donde debiera aparecer un «Sí». Esta determinación altera, sin duda alguna, la historia escrita, pero también va a ser fundamental en su vida personal.
El conservador Raimundo Silva no volverá a ser sujeto paciente de la historia, tanto la universal como la personal, porque su acto de rebeldía le hace asumir el protagonismo que, como hombre -y por tanto hegemónico- le corresponde en la vida.
En un turbulento siglo XII, Leola, campesina adolescente, desnuda a un guerrero muerto en un campo de batalla y se viste con sus ropas de hierro, para protegerse bajo un disfraz viril. Así comienza el vertiginoso y emocionante relato de su vida, una peripecia existencial que no es solo la de Leola sino tambien la nuestra, porque esta novela de aventuras con ingredientes fantásticos nos está hablando en realidad del mundo actual y de lo que todos somos.
En un turbulento siglo XII, Leola, campesina adolescente, desnuda a un guerrero muerto en un campo de batalla y se viste con sus ropas de hierro, para protegerse bajo un disfraz viril. Así comienza el vertiginoso y emocionante relato de su vida, una peripecia existencial que no es sólo la de Leola sino también la nuestra, porque esta novela de aventuras con ingredientes fantásticos nos está hablando en realidad del mundo actual y de lo que todos somos.
La historia no oficial de la conquista de Norteamérica, narrada por un ilustre rebelde de nuestro tiempo. Las películas del Hollywood clásico contaron una y mil veces la historia de los indios derrotados. Pero siempre ignoraron la de la única tribu que nunca se rindió: los seminolas, una sociedad pacífica y matriarcal de la que emergieron figuras inolvidables como John Horse ;aguerrido líder que incitaba a la rebelión y a la huida a los esclavos negros;, Mae Tiger ;primera mujer de su estirpe con estudios superiores y que llegaría a presidir la nación india; o James Billie ;veterano de Vietnam que derrotó al imperio del narcotráfico tras su regreso a casa;.A medio camino entre el ensayo y la recreación novelística, el nobel italiano nos ofrece una visión alternativa de la historia americana, rescatando episodios y personajes poco conocidos de la resistencia india para confeccionar un heroico relato temporal: desde los primeros asentamientos en Florida y el desembarco de los españoles, hasta las batallas contra las tropas británicas y el Ejército estadounidense.
En este primer libro de ficción, Borges trabaja con biografías de ladrones y rufianes; personajes traidores y a veces también heroicos. Aquí están, entre otros, Lazarus Morell, redentor de esclavos, Tom Castro, hijo apócrifo y tolerante, y la viuda Ching, hábil en el saqueo de altamar. Cuentos que juegan a falsear y tergiversar historias ajenas. Le siguen «Hombre de la esquina rosada», uno de sus relatos más celebrados, y «Etcétera», un testimonio de sus incontables lecturas: «A veces creo que los buenos lectores son cisnes aún más tenebrosos y singulares que los buenos autores».
Dice Borges que las páginas de este libro son el irresponsable juego de un tímido que no se animó a escribir cuentos y que se distrajo en falsear y tergiversar historias ajenas. Historias de infames: ladrones, rufianes, piratas, traidores. Aquí están, entre otros, el atroz Lazarus Morell, redentor de esclavos; el impostor Tom Castro, hijo apócrifo y tolerante; la aguerrida viuda Ching, hábil en el saqueo en altamar, y el incivil maestro de ceremonias Kotsuké no Suké, aciago funcionario. Les siguen «Hombre de la esquina rosada», uno de sus relatos más celebrados, y «Etcétera», un testimonio de sus incontables lecturas: «A veces creo que los buenos lectores son cisnes aun más tenebrosos y singulares que los buenos autores».
La tierra que habitamos es un error, una incompetente parodia. Los espejos y la paternidad son abominables, porque la multiplican y afirman.