Con Jerusalén liberada, Torquato Tasso se propuso escribir un poema épico a la altura de la Ilíada y la Eneida, pero no inspirado en la mitología, sino en un hecho histórico: la conquista cristiana de Jerusalén durante la Primera Cruzada. El sitio de la ciudad ofrecía el marco para la restauración de la epopeya clásica, pero la imaginación poética le infundió su pathos, porque Tasso jamás renunció a la voluntad de asombrar al lector ni a la convicción de que el verso era el medio para lograrlo. Mezclando verdad y ficción, armas y amores, fábula y tragedia, creó una epopeya moral sublime, reflexiva y melancólica, y no sólo cantó la gloria de los vencedores, sino que puso la poesía al servicio de los vencidos. Publicada en 1 5 8 1, la obra no tardó en convertirse en una de las más leídas y apreciadas de Europa, e inspiró a generaciones de pintores, músicos y escritores: de Tintoretto a Delacroix, de Monteverdi y Händel a Dvořák, y de Milton y Rousseau a Goethe y Byron, todos sucumbieron a los encantos de esta extraordinaria gesta que los melódicos versos de José María Micó logran verter al español con precisión y desenvoltura.
Con nueve años, Halberstadt le dice a su mejor amigo que va a abandonar la Unión Soviética, a lo que este responde entristecido: "Ya no podrás morir por tu país". Años después, el autor indaga en el pasado para dar respuesta a sus miedos irracionales, bloqueos emocionales y pesadillas recurrentes. De Moscú a Ucrania, de Lituania a Nueva York, lo personal es indiscutiblemente político en una narración a la vez divertida y aterradora. Los recuerdos de su abuelo de la KGB, las migraciones de su familia judía, las peleas de sus padres en el Moscú de los 70 y, finalmente, su propia experiencia: la de un niño que crece a caballo entre el Tío Sam y la Madre Patria, que carga con el miedo de tres generaciones, y que encuentra la forma de vengarlos de la mejor manera posible: viviendo y recordando.
Un volumen con dos grandes libros de viajes de Camilo Jose Cela, en los que se traza un recorrido por Castilla la Vieja y el Pirineo catalán.
Se reúnen aquí los dos últimos grandes libros de viajes escritos por Camilo Jose Cela: Judíos, moros y cristianos. Notas de un vagabundaje por Segovia, Çvila y sus tierras (1956) y Viaje al Pirineo de Lerida. Notas de un viaje a pie por El Pallars Sobirà, el Valle de Arán y el condado de Ribagorza (1965). La consumada maestría del autor en el genero y su atento oído a los modismos tanto de Castilla la Vieja como del Pirineo catalán convierten estos dos textos en extraordinarios documentos históricos, humanos, paisajísticos, sentimentales y lingüísticos, que se complementan en esta edición con tres notables piezas breves: Cuaderno del Guadarrama (1952), Madrid (1966) y Barcelona (1970).
«Cuando se juega al juego de tronos, solo se puede ganar o morir. No hay puntos intermedios.»
En un mundo diferente al nuestro, en el que los veranos y los inviernos duran generaciones, un gran conflicto está a punto de estallar. Robert Baratheon ocupa el Trono de Hierro en el cálido y opulento sur de Poniente. Se lo arrebató tras una sangrienta guerra al último rey loco de la dinastía Targaryen, señores de dragones.
Sin embargo, ahora su poder se ve amenazado: en el norte, el Muro erigido para proteger el reino de las bestias y de los extraños se tambalea. Hace siglos que nadie ve a los caminantes blancos, pero ¿quiénes son entonces esos seres de ojos azules y fríos que se ocultan en las sombras de los bosques y que les arrebatan la vida y la mente a aquellos desafortunados que se cruzan en su camino? El final del verano está próximo, se acerca el invierno y solo un milagro podrá disipar las tinieblas.
Los cinco títulos hasta ahora publicados de «Canción de hielo y fuego», Juego de tronos, Choque de reyes, Tormenta de espadas, Festín de cuervos y Danza de dragones, llegan a las librerías en una nueva edición que conquistará tanto a los fans de esta saga épica como a aquellos que esperan la oportunidad perfecta para adentrarse en sus páginas por primera vez.
«Larga vida a George Martin... Sacerdote literario, sabedor de su don para el personaje complejo, el lenguaje vívido y la visión salvaje de los mejores narradores.»
The New York Times
Cuando el Imperio Romano dominaba la tierra, en la época de César Augusto también la poesía escrita en latín alcanzó cimas fabulosas. En un plazo brevísimo de tiempo coincidieron Catulo, Horacio, Tibulo, Propercio, Sulpicia, Ovidio y Marcial. Poetas del amor y de los banquetes, de la ciudad y de los paisajes campestres donde retirarse, del culto religioso y las brujerías y los filtros de amor. Poetas de enorme personalidad y técnica prodigiosa que dejan su huella en cada poema y que a la distancia de siglos nos hablan como si fuesen nuestros contemporáneos de los celos, la euforia, el enamoramiento, la necesidad de descanso y la furia. Por primera vez en español reunimos los mejores poemas líricos del periodo, presentado el original y una traducción en verso castellano. Poemas de extensión muy variada (de los tres versos a los cien) donde se explora la intimidad y la vida comunitaria de poetas con gran personalidad que asisten a un momento decisivo de la historia: la expansión del imperio romano. Con un hilo conductor: el enamoramiento, la seducción a plena luz del día, los cálidos ocios del amor, y los juegos de la noche.