Cuando Hervé Le Tellier descubre en su casa de campo en un pequeño pueblo de la región de la Drôme una placa con un nombre, André Chaix, decide investigar quién fue. Preguntando a la gente y recopilando fragmentos de la memoria colectiva del país, acaba descubriendo la trágica y breve vida de un joven de la Resistencia francesa que luchó y murió por su país durante la Segunda Guerra Mundial.
Con su inconfundible estilo, lúdico, inteligente y exquisito, Le Tellier nos ofrece una apasionante reflexión sobre el pasado y la necesidad de honrar la memoria histórica: «Se han cumplido ochenta años desde la muerte de Chaix, pero viendo cómo va el mundo, no tengo duda de que hay que seguir hablando de la Ocupación, del colaboracionismo, del racismo y del fascismo, del rechazo del otro hasta su aniquilación».
Una novela magníficamente documentada a caballo entre el relato periodístico y el autobiográfico con la que Le Tellier da voz a los ideales por los que André Chaix murió. Una lectura fascinante y enriquecedora, una novela importante y necesaria que resuena con fuerza en el presente, de la mano de uno de los autores imprescindibles de las letras francesas actuales.
Sydney Shaw, como todas las mujeres solteras de Nueva York, tiene una suerte nefasta con las citas. Lo ha visto todo: hombres que mienten en su perfil online, hombres que le endosan la cuenta de la cena y, lo más exasperante, hombres que no pueden dejar de hablar de su madre. Pero, por fin, la fortuna se ha puesto de su parte.
Acaba de conocer a un chico absolutamente perfecto. Es guapo, encantador y trabaja como médico en un hospital. Sydney está deslumbrada.
Entonces, el brutal asesinato de una joven —la última en una serie de muertes similares por toda la ciudad— comienza a desesperar a la policía. ¿El principal sospechoso? Un hombre misterioso que había tenido una cita con sus víctimas antes de matarlas.
Sydney debería sentirse segura. Después de todo, está saliendo con el hombre de sus sueños. Pero no consigue librarse de la sospecha de que el novio perfecto puede no serlo tanto como parece.
Porque alguien está vigilando todos sus movimientos y, si no descubre la verdad, podría ser la próxima víctima...
Estamos a principios de la primavera de 2016 en el castillo de Windsor, donde Isabel II ultima los preparativos de las celebraciones de su nonagésimo aniversario mientras saborea una matutina taza de té.
Pero el ambiente festivo se trunca de pronto cuando uno de sus invitados es hallado muerto en uno de los dormitorios de la residencia.
Todo parece indicar que el joven pianista ruso se ha ahorcado, pero un nudo mal hecho lleva al MI5 a sospechar que hay gato encerrado.
La reina deja la investigación en manos de los profesionales, hasta que las pesquisas apuntan hacia sus fieles sirvientes y decide tomar cartas en el asunto.