Ahí viene... el chico malo
La boda del año está a punto de celebrarse. La novia estará espectacular y el novio es el hombre perfecto para ella. Pero ¿qué hay de los invitados a la boda? Son una pesadilla. Y el padrino, el peor de todos.
Franchesca, la madrina de la boda, se toma muy en serio sus funciones. ¿Alguien secuestra al novio? No hay problema, ella se encarga de rescatarlo. ¿El padrino tiene un ego enorme? Por encima de su cadáver permitirá que arruine la boda de su mejor amiga. No importa lo atractivo que sea.
A Aiden Kilbourn, el padrino, no le interesan las relaciones, solo los negocios. Para él, conquistar lo inconquistable es el pan de cada día y así ha hecho su gran fortuna. Y no ha encontrado un desafío que no pueda superar. Pero ¿Franchesca Baranski? Esta chica sabelotodo de Brooklyn podría ser su perdición.
«Doctor, creo que estoy volviéndome loco.» Cuando el joven millonario Jacob Blunt se presenta en la consulta del prestigioso doctor George Matthews, psiquiatra de existencia anodina y plácida, la vida de este cambiará de manera dramática. De repente, el respetado psiquiatra se ve arrastrado a un mundo extraño y surrealista donde nada es lo que parece: hibiscos rojos, duendecillos que portan trajes de colores y un percherón atado frente al apartamento de una actriz asesinada. Este rompecabezas convertirá al doctor Matthews en un detective que recorrerá la jungla urbana en busca de recuperar su propia cordura. El percherón mortal es un policiaco único, capaz de llevar al lector a los límites de la psique humana en una vieja Nueva York poblada de bocas de metro, cafeterías nocturnas, ferias de variedades y hospitales psiquiátricos.
Un misterio hipnótico. Una historia de terror psicológico. Una maravilla que desafía el género. Un noir seminal en el que perderse de la mano de uno de los grandes maestros del crimen.
El peregrino es una crónica de la batalla que todos debemos librar contra nuestra soberbia, un recordatorio de que sólo luchando desde la humildad podemos enfrentar nuestras debilidades. Sólo venciendo el falso orgullo llegaremos a ser los dueños de nuestros pasos y nuestro camino, los arquitectos de nuestros sueños.