«Si este libro quema, quema como solo el hielo puede quemar». CHARLES BAUDELAIRE «Las amistades peligrosas, en resumen, conforma una mitología contemporánea». ANDRÉ MALRAUX En esta novela epistolar, ambientada en las postrimerías del siglo XVIII, dos aristócratas sin escrúpulos, la marquesa de Merteuil y el vizconde de Valmont, forjan una alianza para convertir la seducción en un juego cruel, en un refinado duelo libertino. El objetivo inmediato será pervertir a una respetable viuda, a una quinceañera recién salida del pensionado y a su joven pretendiente. Sin embargo, los tejemanejes de Merteuil y Valmont acabarán revelando más que su afición al escándalo. Conforme aparezcan las voces de los demás personajes, se pondrán en evidencia las dobleces de toda una sociedad, así como los peligros universales que comporta la pasión amorosa.
Un duelo libertino entre dos miembros de la nobleza francesa en una obra cumbre de la literatura europea del siglo XVIII.
En esta novela episolar ambientada en las postrimerías del siglo XVIII francés, dos aristócratas sin escrúpulos, la marquesa de Merteuil y el vizconde de Valmont, forjan una alianza para convertir la seducción en un juego cruel. El objetivo inmediato será pervertir a una respetable viuda, a una quinceañera recién salida del pensionado y a su joven pretendiente.
Sin embargo, los tejemanejes de Merteuil y de Valmont acabarán revelando más que su afición al escándalo. Conforme aparezcan las voces de los demás personajes, se pondrán en evidencia las dobleces de toda una sociedad, así como los peligros universales que comporta la pasión amorosa.
Considerada una de las mejores novelas sentimentales de la literatura francesa, Las amistades peligrosas es también uno de los libros más descarados, divertidos y cautivadores de toda la literatura europea.
El éxito de esta novela y las repercusiones posteriores que ha tenido hacen que se justifique plenamente la frase con la que Pierre Choderlos de Laclos expresaba su intención al escribirla, que consiguió plenamente: «Quiero escribir una obra que se salga de lo corriente, que haga mucho ruido y que siga resonando sobre la tierra cuando yo haya muerto».
«Que la música salve por lo menos el resto de la noche, y cumpla a fondo una de sus peores misiones, la de ponernos un buen biombo delante del espejo, borrarnos del mapa durante un par de horas».
Las armas secretas (1964) reúne cinco cuentos que forman parte de la mejor tradición del género. En medio de la excelencia de relatos como «Cartas de mamá», «Los buenos servicios» y «Las armas secretas», destacan dos obras maestras: «Las babas del diablo» (adaptado al cine por Antonioni en su recordada Blow up) y «El perseguidor», quizás el más perfecto y conmovedor homenaje a un genio del jazz como Charlie Parker.
Siete relatos sobre el sometimiento social, familiar o económico de la vida cotidiana, escritos por Carmen Martín Gaite, una de las figuras más importantes de las letras hispánicas del siglo XX.
«Las verdaderas ataduras son las que uno escoge, las que se busca y se pone uno solo, pudiendo no tenerlas».
Además de la narración principal, que da título a la obra, el libro homónimo de Carmen Martín Gaite incluye otros seis relatos que exploran los conflictos de identidad, así como las complejidades de las relaciones humanas; especialmente desde la perspectiva de las mujeres en la España de mediados del siglo XX. Estos cuentos ofrecen una visiónprofunda y psicológica de los vínculos emocionales y sociales, vistos a través de la capacidad narrativa de la autora para “bucear en el interior de sus personajes femeninos” para explorar temas como la libertad, la identidad y la incomunicación.
La hipocresía era, y así lo denunció Twain en su obra, la base de una sociedad pervertida y a su vez pervertidora. Con un chico como Huck, de la clase social más baja en la Norteamérica de aquel tiempo, podía el escritor mostrar cómo el hombre estaba equivocado en sus concepciones morales. El muchacho ha de decidir si sigue lo que la sociedad dicta como bueno o lo que su corazón le sugiere, aunque esto sea precisamente lo contrario de lo que la moral predica como correcto.