La obra de Conan Doyle está compuesta de novelas policíacas, de anticipación e históricas. Entre las primeras, todas ellas con los protagonistas Sherlock Holmes y el doctor Watson, están Estudio en escarlata (1887), El signo de los cuatro, Las aventuras de Sherlock Holmes (1892), Las memorias de Sherlock Holmes (1894), El perro de los Baskerville (1902), El regreso de Sherlock Holmes (1905) y Recuerdo de Sherlock Holmes (1927). Algunos de estos títulos son recopilaciones de los relatos cortos que publicó en diarios y revistas, medio habitual en Conan Doyle e idóneo para este tipo de obras.
Sherlock Holmes adquirió tanta popularidad que se llegó a convertir en un mito literario, un personaje de ficción que oscureció a su propio creador, Conan Doyle. Sir ARTHUR CONAN DOYLE nació en Edimburgo en 1859. Fue educado por jesuitas hasta su entrada en la Universidad para cursar estudios de Medicina, carrera que finalizará en 1881. Terminada su carrera, ejerció la medicina entre 1882 y 1890 en Portsmouth y comenzó a escribir, creando el famoso personaje de Sherlock Holmes y de su ayudante, el doctor Watson, iniciando así una serie de obras que duraría hasta el final de su vida. Pero la literatura no le hizo abandonar su otra profesión, la de médico: como tal participó en la campaña del Sudán (1898) y en la guerra de los bóers (1899-1902) en el ejército británico.
Pier Paolo Pasolini siempre tuvo una fuerte vocación por dialogar con sus lectores, admiradores e incluso enemigos. A partir de 1960, la revista Vie nuove dedicará una sección para que el escritor italiano respondiera semanalmente a cartas de obreros, estudiantes, aspirantes a escritor o amas de casa en busca de consejo e inspiración, para compartir lecturas e incluso para polemizar con sus ideas y sus libros. Pasolini se muestra duro y comprensivo, amable y riguroso, implicándose con pasión en las respuestas a las cuestiones que le plantean.
Militza y Stana, hijas del empobrecido rey de Montenegro, se ven forzadas a casarse con dos miembros de la aristocracia rusa para que su padre pueda recuperar parte de su poder.
La vida, a pesar del esplendor de la corte del zar Nicolás, no es fácil. Una de ellas, Militza, parece tener poderes ocultos y siente fascinación por todo lo que tenga que ver con la magia y el espiritismo. Ante una influenciable zarina Alexandra, que haría cualquier cosa para darle al país el heredero que está esperando, despliegan su relación con el más allá, y entre sesiones de espiritismo, pócimas engañosas y coqueteos con la magia negra, logran hacerse con un gran poder en la corte.
Sin embargo, cuando den con Rasputín, precisamente en la búsqueda de un hombre con poder espiritual, descubrirán que quizás han ido demasiado lejos.
Un día cualquiera a altas horas de la madrugada dos desconocidos se encuentran en el bar de un hotel. Solo tienen una cosa en común, un insomnio corrosivo y persistente. No tardarán en descubrir que el único remedio para sus malas noches es dormir juntos. Tras ese primer encuentro en el que por fin logran descansar inician una relación clandestina de inesperada intimidad que cambiará sus vidas.
A partir de una infidelidad en la que nada es lo que parece, Las buenas noches nos invita a mirarnos desde un lugar insólito. Porque solo observando nuestro sueño, o la falta del mismo, podemos preguntarnos si lo que nos mantiene despiertos es la causa o la consecuencia de un indudable malestar social.
Isaac Rosa nos brinda una original novela que refleja con nocturnidad y alevosía las heridas de un tiempo en el que el dormir se ha convertido en un objeto de deseo. Una lectura fascinante, que atrapa como un mal sueño, escrita con la extraña lucidez de una noche en vela.
Copenhague, 1968. Lise, escritora de libros para niños y madre casada de tres hijos, está cada vez más obsesionada por rostros y voces incorpóreos. Está convencida de que su marido, que le es infiel, la dejará. Sobre todo, tiene miedo de no volver a escribir nunca más. Sin embargo, a medida que desciende a un mundo de píldoras y hospitales, comienza a preguntarse si la locura es realmente algo que se debe temer o si trae una especie de libertad.
Tras convertirse en un fenómeno literario mundial con Trilogía de Copenhague, recuperamos una de las novelas fundamentales de Tove Ditlevsen, Las caras, una continuación lógica de los grandes temas de su literatura (los roles de madre y esposa, la lucha por convertirse en escritora, la infidelidad, la enfermedad mental o las adicciones) y una historia desgarradora que nace de su propia experiencia vital.
Con un toque de Jane Austen, La carta de Miss Lattimore es una elegante comedia romántica de época que devorarás en una sola sentada.
La joven Sophie Lattimore no puede quedarse de brazos cruzados cuando descubre que un caballero está a punto de proponerle matrimonio a la mujer equivocada. Para evitar este error, Sophie decide enviar una carta anónima para poner al joven sobre aviso, carta que rápidamente se convierte en la habladuría de la alta sociedad, especialmente cuando su consejo resulta ser correcto. Lo que Sophie no espera es que, con todo el revuelo, se descubra que es la autora de la nota, y la que anteriormente se viera relegada a un segundo plano durante la temporada de bailes y cortejos en Londres, se convierta en la joven más buscada, y no solo por su gran habilidad de emparejamiento.