El primer amor, de Iván Turguénev, es una de las cumbres literarias del romanticismo ruso. En sus páginas, este extraordinario autor captura con exquisita delicadeza la conmoción y la intensidad de ese primigenio atisbo del amor, ese vértigo que transforma a quien lo experimenta por primera vez. El relato sigue a un joven de dieciséis años, Vladímir, atrapado entre la euforia y la melancolía al conocer a Zinaída, una mujer que encarna tanto la belleza como el misterio. A través de su conexión, Turguénev despliega un abanico de emociones universales: la inocencia de la pasión adolescente, el dolor del amor no correspondido y la complejidad de las relaciones humanas. La obra nos enfrenta a la naturaleza fugaz e inmortal de ese amor inicial, que, aunque efímero, deja una huella indeleble. Una historia de sentimientos, un estudio profundo de los matices del alma humana escrito con una prosa que sigue brillando por su claridad y sensibilidad. Un clásico eterno que sigue emocionando a lectores de todas las generaciones.
En el corazón de Hakodate hay un lugar extraordinario: una pequeña cafetería que sirve café con un aroma intenso y envolvente, capaz de hacerte evocar emociones lejanas y de revisitar un momento del pasado.
Sin embargo, adentrarse en este establecimiento tan especial no es para todos, y solo los que reúnen el coraje necesario pueden arriesgarse. Es el caso de Yayoi, quien, privada del cariño de sus padres cuando aún era muy pequeña, no cree poder afrontar la vida con una sonrisa. O Todoroki, cuya exitosa carrera no le dio la oportunidad de apreciar la felicidad que siempre tuvo a su alcance. O Reiko, que nunca llegó a pedirle perdón a su hermana y ahora se siente aplastada por la culpa. O Reiji, para quien una simple frase como «Te quiero» todavía representa un obstáculo insuperable.
A todos les gustaría poder cambiar lo que ya fue, volver atrás y empezar de nuevo, pero borrar el pasado no es siempre la mejor opción. Lo que importa, como transmite Kawaguchi en esta emotiva novela, es aprender de él para construir un futuro más brillante.
En el crudo diciembre de 1905, Enrique Maldonado, propietario de las tierras del municipio salamantino de Boada y cacique local, aparece brutalmente apuñalado en las afueras del pueblo. Los vecinos son los principales sospechosos de haberle dado muerte y Unamuno, que escribió un artículo incendiario para denunciar las condiciones de vida de los campesinos boadenses, decide investigar el crimen con la ayuda de Manuel Rivera, abogado defensor de los detenidos, y Teresa Maragall, una misteriosa anarquista.
Conforme vayan apareciendo nuevos cadáveres, el perfil público de Unamuno como intelectual de renombre y polémico rector de la Universidad de Salamanca se verá dividido entre sus valedores y sus detractores, y su carácter indomable se topará con el poder y sus insidias, dificultando las pesquisas y poniendo en peligro muchas vidas, entre ellas la suya.