Seis meses. Un trato. Una última temporada. Y dos personas que no creían en el «juntos para siempre».
Mi vida pende de un hilo. O, más en concreto, de un vaquero testarudo que no quiere volver al ruedo. Tengo dos semanas para convencer a Nate Sullivan —la leyenda desaparecida del rodeo— de que regrese al circuito, o la agencia de marketing deportivo donde trabajo me despedirá.
Lo que descubro en Montana destroza todas mis expectativas: el cinco veces campeón mundial vive escondido del mundo, protegiendo algo demasiado valioso como para dejar que nadie lo descubra.
Le ofrezco un trato que no puede rechazar: yo le prometo no desvelar su secreto a cambio de que salve mi trabajo. Lo que no le digo es que ya he perdido mi apartamento, mi dignidad y casi mi carrera por su culpa.
Tampoco le menciono que cada vez que sus ojos verdes se clavan en mí, o que sus manos encallecidas rozan mi piel, mi cuerpo entero se convierte en un hervidero de sensaciones que no puedo controlar.
Operación Shylock es una novela que se mantiene en la frontera entre el ensayo y la ficción, la seriedad y la alta comedia, la historia y la pesadilla.
En este libro, diabólicamente imaginativo, que podría -o no- ser una novela, Philip Roth conoce a un hombre que podría -o no- ser Philip Roth. Porque alguien con ese nombre ha estado viajando por Israel, haciendo propaganda del Diasporismo, una insólita doctrina que pregona la necesidad de un nuevo éxodo, pero en dirección contraria. Roth intenta detenerle, incluso si esto significa hacerse pasar por su propio «doble».
Con un agudísimo suspense, una irreverente especulación filosófica y una serie de personajes que incluyen a agentes de inteligencia israelíes, exiliados palestinos, criminales de guerra y un miembro de una organización llamada Antisemitas Anónimos, Operación Shylock es un acertado juego entre realidad y ficción.
La narradora de esta novela estudia para consolidar su futuro profesional. Ha conseguido un puesto de interina en una oficina administrativa, y afrontar una oposición parece ser el paso lógico en su carrera. Sin embargo, otro tipo de oposición, la interna, basada en su observación del día a día funcionarial, hace que no lo tenga nada claro. El edificio donde ha sido destinada, tan gigantesco como hermético, es un lugar de jerarquías incomprensibles, que la expulsa al mismo tiempo que la absorbe. Como nadie le explica sus funciones, se ve forzada a improvisar, disimular por vergüenza y registrar su malestar con dibujos y poemas tan desplazados de la realidad como el trabajo mismo. Los funcionarios que la rodean, cada uno con sus particularidades y conflictos, han desarrollado los tics y las manías propios de las rutinas laborales y la obediencia acrítica.
Jane Austen ocupó un lugar preminente en la literatura británica. La elegancia estilística de su prosa, su ironía y su perspicacia para el retrato social convierten sus obras en una referencia ineludible de la literatura del siglo XIX. Orgullo y prejuicio, su novela más conocida, narra cómo Elizabeth Bennet y Fitzwilliam Darcy se enfrentan a sus prejuicios movidos por el amor que, contra pronóstico, surge entre ellos
Jane Austen empezó a escribir Orgullo y prejuicio cuando tenía apenas veinte años, pero no la publicaría hasta diecisiete años más tarde, en 1813. Considerada una de las primeras comedias románticas de la historia de la literatura, los enredos y malentendidos se entrelazan con un perspicaz análisis de la sociedad inglesa cargado de ironía e ingenio. La señora Bennet busca asegurarles un futuro próspero a sus cinco hijas por medio de un buen casamiento. La segunda hija, Lizzy, tiene muy claro que entre sus pretendientes no va a estar Fitzwilliam Darcy, el hombre más arrogante y engreído que ha conocido jamás.
Una magnífica adaptación a novela gráfica de la obra universal de Jane Austen con unas ilustraciones atractivas y sugerentes.
La mayor preocupación de la señora Bennet es casar a sus cinco hijas. Por eso, cuando el rico señor Bingley y su atractivo amigo, el señor Darcy, se mudan a la finca vecina, cree tener una gran oportunidad para ellas. Pero en su primer baile, la joven Elizabeth decide que nunca se enamorará de alguien tan arrogante como el señor Darcy. ¿Nunca? ¿Estás segura, Lizzy?
El clásico atemporal e imprescindible de Jane Austen en una magnífica adaptación a novela gráfica con unas ilustraciones atractivas y sugerentes.