Desde que se publicó en 1928, Orlando ha sido una de las novelas más populares de Virginia Woolf, tanto por su originalidad como por su espíritu transgresor. Narra la vida de un joven caballero inglés de la corte isabelina, apuesto, rico, seductor e interesado por las artes y las letras —figura que se inspiraba vagamente en la escritora Vita Sackville-West, amiga y amante de la autora—, que atraviesa la historia desde el siglo XVI hasta el XX y que un buen día, de forma totalmente fortuita e impensada, se despierta convertido en mujer.
Las peripecias del (o de la) protagonista a través del tiempo permiten a Virginia Woolf elaborar una peculiarísima reflexión sobre la historia, el género y las emociones, a la vez que ofrece al lector un ejemplo más que sugerente sobre la ausencia de límites en la creación artística.
“In the year 1936 a writer planted roses.” So begins Rebecca Solnit’s new book, a reflection on George Orwell’s passionate gardening and the way that his involvement with plants, particularly flowers, and the natural world illuminates his other commitments as a writer and antifascist, and the intertwined politics of nature and power.
Sparked by her unexpected encounter with the surviving roses he planted in 1936, Solnit’s account of this understudied aspect of Orwell’s life explores his writing and his actions—from going deep into the coal mines of England, fighting in the Spanish Civil War, critiquing Stalin when much of the international left still supported him (and then critiquing that left), to his analysis of the relationship between lies and authoritarianism. Through Solnit’s celebrated ability to draw unexpected connections, readers encounter the photographer Tina Modotti’s roses and her Stalinism, Stalin’s obsession with forcing lemons to grow in impossibly cold conditions, Orwell’s slave-owning ancestors in Jamaica, Jamaica Kincaid’s critique of colonialism and imperialism in the flower garden, and the brutal rose industry in Colombia that supplies the American market. The book draws to a close with a rereading of Nineteen Eighty-Four that completes her portrait of a more hopeful Orwell, as well as a reflection on pleasure, beauty, and joy as acts of resistance.
Un relato íntimo, en primera persona, de la juventud de Andrea Camilleri
Mucho antes de convertirse en el célebre creador del entrañable comisario Salvo Montalbano, el siciliano Andrea Camilleri era un joven lleno de ingenio y anhelos que daba sus primeros pasos en el mundo del teatro. Becado en la Academia de Arte Dramático de Roma, combatía la soledad y la distancia de su familia -y de su tierra natal, Porto Empedocle- mediante una intensa y regular correspondencia, especialmente con su madre.
En estas emotivas cartas, escritas entre 1949 y 1960, se revela el lado más íntimo y desconocido de un autor al que millones de lectores han llegado a amar gracias a sus inolvidables historias. A través de sus palabras, seguimos su itinerario formativo, desde sus titubeantes inicios como estudiante hasta sus primeros escarceos literarios como poeta y crítico.
Con un lenguaje fresco, directo y lleno de vitalidad, Camilleri nos habla de sus pasiones, amistades, ilusiones y decepciones, abriéndonos las puertas de su vida cotidiana: las estrecheces económicas, las elecciones afectivas y el vibrante ambiente teatral romano. También descubrimos la importancia que tuvieron en su trayectoria profesional tres figuras clave del panorama escénico italiano: la relación especial con Orazio Costa y Vittorio Gassman, y la más compleja con Silvio d'Amico, quienes marcaron profundamente su carrera.
Desconocidas hasta ahora para los fieles lectores de Camilleri, estas cartas nos permiten asomarnos a las raíces profundas de su talento y comprender mejor la riqueza de una escritura capaz de crear tramas animadas y personajes memorables. Un testimonio vital y literario de enorme valor que ilumina los años de formación de uno de los narradores más queridos del siglo XX.
Sigbjorn Wilderness, famoso alter ego de Malcolm Lowry, emprende un viaje a México junto con su esposa, Primrose, en busca de su amigo Fernando Martínez. Su visita a Oaxaca y Cuernavaca es también un viaje iniciático entre cantina y cantina, donde la desolación y la muerte acechan al protagonista hasta que llega un final inesperado.
Considerada como la continuación de Bajo el volcán, Obscuro como la tumba en la que yace mi amigo es una obra póstuma, editada en su forma actual por Margerie Bonner, viuda del autor, y por su biógrafo, Douglas Day.
La fascinante historia de dos hermanas cuyas vidas se ven transformadas por la aparición de una enigmática criatura del bosque.
Sam y Elena sueñan con una vida diferente, muy lejos de la idílica isla de San Juan en la que nacieron y en la que las dos hermanas no hacen más que trabajar para sacar adelante a su madre enferma. Sam sirve cafés en el ferry que lleva a los ricos del continente a sus casas de vacaciones mientras Elena es camarera en el club de golf local, y ni siquiera juntas ganan lo suficiente para mantener a la familia a flote. Hasta que un día se produce la más insólita aparición: un enorme oso empieza a rondar la casa familiar. Sam, asustada, está más convencida que nunca de que es hora de abandonar la isla. Pero Elena reacciona de manera muy distinta ante la imponente fiera: fascinada por su presencia, empieza a cuestionar sus antiguos sueños de huida, algo que aterra a Sam mucho más de lo que cualquier bestia fabulosa pueda hacerlo. Tras el éxito de su primera novela, La desaparición, Julia Phillips, una de las autoras jóvenes más celebradas de la literatura estadounidense en los últimos años, retorna con Oso, una fábula moderna que nos habla de fraternidad, desigualdad social y de la enigmática relación que mantenemos con la naturaleza. Una obra cautivadora e imaginativa sobre los delicados lazos que unen a las hermanas, el misterio de los afectos y las obsesiones que nos atrapan hasta dominarnos.
Dentro de la amplia galería de personajes que a lo largo de las obras de William Shakespeare (1564-1616) encarnaron las más universales y comunes pasiones que mueven la naturaleza humana, Otelo ha pasado a representar el hombre destruido por los celos. Sin embargo, el tema crucial y más general de la obra es la desconfianza. Movida por este veneno que se esparce por sus diálogos e impregna las relaciones entre parejas, ya sean hombres y mujeres, ya jefes y subordinados, esta tragedia sigue resultando, hoy como ayer, una lectura tan subyugante como poderosa.